Crónica: El Napoli vence en San Siro y alcanza al Milan

El Napoli se ha impuesto por 0-1 en San Siro frente al Milan, en la decimoctava jornada de la Serie A. En un partido tremendamente disputado en el que la necesidad de victoria y el rigor táctico se impusieron sobre el espectáculo.

El Milan llevó la iniciativa en el juego

El encuentro comenzó con el Milan llevando la iniciativa en el juego manteniendo la posesión del balón, comandado por un Tonali que mantenía una posición centrada, ajeno al primer pase en salida y encargado de orientar el juego hacia los costados donde los laterales estaban prestando una importante ayuda en la generación de superioridades, especialmente Ballo-Touré, quien se estaba prodigando frecuentemente por la zona de Krunic, mientras que el costado derecho estaba siendo dispuesto en su totalidad para un Junior Messias, quien estaba encontrando una importante oposición en las ingentes ayudas defensivas de los napolitanos. A los cinco minutos del comienzo, Elmas se anticiparía en el primer palo para rematar un córner, puesto en movimiento por Zielinski, para atacar la pelota con maestría, ante la tibieza defensiva de los rossoneri. El gol acentuaría los roles de ambos conjuntos en el choque, con los de Stefano Pioli asumiendo la iniciativa del juego sin complejos frente a un Nápoles que optaba por reagruparse en la zona 1 y explotar las imprecisiones de su oponente, el cual circulaba la pelota de forma hierática, lineal y previsible, para emprender unas transiciones que durante la primera media hora de juego fueron eficazmente abortadas por la estructura defensiva de los locales en campo contrario.

Con el paso de los minutos, los visitantes consiguieron sacar rédito de la menor intensidad milanista, que los abocó a retroceder parcialmente sus líneas -ya que su bloque resultó fracturado en dos- para jugar en largo con sus atacantes. Como resultado de ello, encontrarían con frecuencia a Hirving Lozano por el perfil derecho, aunque el mexicano no sería capaz de conectar con Petagna, el cual no ofrecía alternativas reales de pase pese a su movilidad entre los zagueros locales. Con la consecuencia de que el ritmo de juego decaería ante las dificultades que empezarían a atravesar ambos equipos para generar situaciones de peligro, a causa de lo previsibles que resultaban sus fases ofensivas, que hallaban un nexo común en las bandas donde se buscaba un rematador en el área, a pesar de la escasa agresividad que evidenciaban determinados rematadores por atacar la pelota y la calidad de los envíos. Sin más ruido que el formado por el primer gol, ni grandes alteraciones en electrocardiograma del enfrentamiento. Lombardos y napolitanos enfilaban la bocana de vestuarios, sin pena ni gloria.

Los de Spalletti quisieron controlar la situación lejos de su área

El segundo tiempo se inició con el conjunto de Spalletti más decidido a controlar el juego mediante la posesión como recurso para anestesiar el duelo y contener los impulsos que pudiese albergar su contrincante, gracias a una mayor movilidad de todos los jugadores restantes entorno al poseedor que implicaba un bullicioso intercambio posicional, el cual consiguió debilitar la persecución de los locales -quienes durante varios minutos no fueron capaces de recuperar el esférico por sí mismos y únicamente pudieron proyectarse en ataque tras la finalización de una acción, desde su portería, reduciéndose sus ofensivas a centros al área en busca de un remate de Ibrahimovic o pases en largo, en los que el beneficiario de una segunda jugada era el atacante sueco. El nivel de intensidad se sostendría sobre las disputas aéreas, que rara vez eran ganadas por el defensor. Mientras que el ritmo de juego no terminaba de ser elevado pese a la fragmentación del bloque en el conjunto partenopeo, que apenas estaba siendo potenciado por un cuadro milanés que lo apostaba todo a las pugnas aéreas en las que su superioridad física le otorgaba una opción de remate excesivamente escorada a su pierna mala a Ibrahimovic.

En el último cuarto de hora de juego, el técnico visitante realizó una serie de sustituciones, en la zona de ataque, introduciendo a Ounas, Mertens y Politano para afrontar el último tramo del encuentro con energías renovadas en una estructura ofensiva que tenía encomendada la tarea de entorpecer al máximo la elaboración de jugadas, con una persecución minuciosa a los centrales contrarios, que en salida eran acompañados por Florenzi. Por su parte, el conjunto rossonero también haría diversas variaciones en su once, tales como la sustitución Bennacer por un discreto Tonali, la entrada de Samu Castillejo, en un momento en el que el Nápoles parecía resuelto a proteger el corazón de su área impidiendo cualquier tipo de remate, tras las entradas previas de Saelemaekers y Giroud. En los instantes finales, los locales verían como les sería anulado un gol, después de la revisión del colegiado en el VAR y de que se desatase la euforia en la celebración. En un centro al área de Kalulu, el cual sería defendido con un cuchillo entre los dientes por la zaga Azurri, que impidió en dos ocasiones un lanzamiento limpio a portería hasta que Kessié espetó, a bocajarro, un derechazo que engañó a Ospina. Pese a la anulación del gol, los de Stefano Pioli no se rindieron e insistieron en bombardear el área rival, sin conseguir imponerse en ningún esférico dividido.

Ficha Técnica

-AC Milan: Maignan – Florenzi, Tomori, Romagnoli, Ballo-Touré – Kessie, Tonali – Messias, Brahim, Krunic – Ibrahimovic

-Napoli: Ospina – Malcuit, Rrahmani, Juan Jesús, Di Lorenzo – Demme, Anguissa – Lozano, Zielinski, Elmas – Petagna.

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