Crónica: El Liverpool vence con autoridad y sigue mirando de cerca el liderato

El Liverpool se ha impuesto por 3-1 frente al Newcastle United en Anfield, en el cierre de la decimoséptima jornada de la Premier League. En un partido en el que los de Jürgen Klopp fueron claramente superiores y se impusieron con total merecimiento frente a un paupérrimo Newcastle.

El dominio de los Jürgen Klopp se vio golpeado por el gol de Shelvey

El encuentro comenzó con un previsible dominio del conjunto red, quien desde el primer instante se apoderó de la posesión del balón frente a un Newcastle que saltó al césped con un plan reactivo cimentado en un bloque bajo y el aprovechamiento de las imprecisiones del contrario para desplegarse velozmente en transiciones defensa-ataque con una secuencia de pases muy vertical. Fruto de ello, Shelvey conseguiría adelantar a las urracas en el electrónico con un sonoro latigazo desde la frontal tras recoger un tibio rechace de la defensa local, con la pierna derecha, que entró ajustado al palo frente a la pasividad de Alisson. Sin embargo, la reacción del equipo de Jürgen Klopp no se haría esperar, guiado desde la salida con una variación entre una defensa de tres con Thiago ocupando la posición de tercer central por la izquierda permitiendo que los laterales ganasen mucha altura y una defensa de 4 en la que Alexander-Arnold ocupaba el puesto de lateral derecho y se concedía libertad a Robertson, con el centrocampista español ocupando el lateral izquierdo, según la altura a la que el Newcastle mantenía sus líneas. El ritmo de juego era frenético, gracias al dinámico y vertiginoso juego de pases que proponían los locales para aproximarse a la meta de Dubravka, pese a que no lograrían rematar ninguna acción con la suficiente claridad, a causa de la acumulación de efectivos en su área por parte de los Eddie Howe.

Diogo Jota conseguiría igualar el partido en la segunda jugada de un saque de esquina donde remataría solo hasta en dos ocasiones, una pelota servida por Henderson, para igualar el marcador. A raíz de ello, la intensidad de los scousers fue abrumadora asfixiando a su oponente al que encerraría por completo en su mitad de campo impidiendo, prácticamente por completo, cualquier contraataque e interceptando todos sus envíos en largo, con absoluta suficiencia. Escasos minutos después, un osado Mané encaró la meta de Dubravka conectando un remate que taparía el eslovaco concediendo un rechace a Salah, que no fallaría en boca de gol. Con el 2-1, el dominio del hexacampeón de Europa siguió siendo tiránico con una anulación muy mayoritaria de su adversario, que únicamente pudo enturbiar las intervenciones del alocado Saint-Maximin, quien con sus conducciones consiguió aproximar a su equipo al área de Alisson en alguna ocasión, con cierto peligro, pese a no encontrar una opción de remate ante la mejor colocación y la mayor lucidez de los zagueros locales. Salah y Mané tuvieron en sus botas la posibilidad de ampliar la renta en el electrónico, potenciando los pases al espacio de un clarividente Thiago como principal recurso ofensivo, pero se mostraron sorprendentemente erráticos.

Al Liverpool no le tembló el pulso

El segundo tiempo comenzó con el cuadro de Merseyside llevando la iniciativa en el juego instalado en la segunda mitad de campo, con Alexander-Arnold internando su posición -para comandar la elaboración del juego- y con Henderson ocupando el costado derecho, frente a unos Magpies que insistían en su plan de replegarse en campo propio y desenrollarse rápidamente después de recuperar una pelota, el cual veían facilitado por la menor intensidad de su oponente, que pese a mantener sus líneas a una elevada altura y concentrar la acción en el último tercio de campo, con una tendencia mayoritaria a terminar las jugadas con un remate más o menos claro, los Geordies estaban encontrando con mayor facilidad a jugadores como Fraser o Joelinton en situaciones de igualdad numérica, en las que sus firmes conducciones y el acompañamiento desde segunda línea conseguían perturbar la excesiva tranquilidad de Alisson que, pese a ello, tampoco se vio requerido de realizar grandes intervenciones más allá de un tiro libre botado por Shelvey, que se marchó ligeramente desviado.

En el último cuarto de hora de juego, el enfrentamiento entró en el cenit de su intriga con el Liverpool atacando constantemente la meta visitante, sin conseguir materializar ninguna de las claras posibilidades de remate que le surgían contra la colosal zaga blanquinegra, que achicó cualquier espacio que se pudiese producir con los métodos más rudimentarios y mediante una espectacular tensión competitiva, que les permitía neutralizar cualquier atisbo del rival por entrar en su área, y anticiparse a cualquier centro. La incertidumbre que generaba el marcador se fue evaporando con la mayor intensidad y concentración por parte de los de Jürgen Klopp, que se mostraron muy concentrados en defensa y muy móviles a la hora de ofrecer permanentes opciones de pase para impedir que ninguno cometiese un error importante, con especial protagonismo para un incansable Henderson en esta faceta. Alexander-Arnold completaría, a cinco minutos para el final, una notable actuación con un soberbio derechazo desde la frontal del área que entró por la escuadra y aseguró la victoria para los locales, que les sirve para mantenerse firmes en su pugna con el Manchester City.

Ficha Técnica

-Liverpool: Alisson- Alexander-Arnold, Matip, Konaté, Robertson- Chamberlain, Henderson, Thiago- Salah, Jota, Mané.

-Newcastle: Dubravka- Manquillo, Schär, Lascelles, Lewis- Murphy, Shelvey, Hayden, Fraser- Joelinton, Saint-Maximin.

-Goles: 0-1, min.7, Shelvey. 1-1, min.21, Jota. 2-1, min.25, Salah. 3-1, min.87, Alexander-Arnold.

-Mike Dean amonestó a Joelinton (min.45+2), Fraser (min.55), Henderson (min.70), Hayden (min.86).

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