Crónica: El Wolverhampton desespera al Brighton

El Wolverhampton se ha impuesto por 0-1 frente al Brighton en el Amex Stadium en la decimoséptima jornada de la Premier League. En un partido en el que los de Graham Potter quisieron y los de Bruno Lage pudieron.

Los locales llevaron la iniciativa, pero se terminaron desinflando

El encuentro comenzó con un claro dominio del Brighton quien, desde el pitido inicial, llevó la iniciativa en el juego mediante una circulación dinámica encaminada a ampliar el juego por las bandas con los laterales y generó importantes situaciones de peligro en las que se vio obligado a rematar desde posiciones escoradas al no encontrar a ninguna referencia clara en los carriles centrales. Por su parte, el conjunto dirigido por Bruno Lage desplegó sobre el terreno de juego un esquema sustentado en una defensa de tres centrales, con un plan de juego reactivo que incluía una presión intensa sobre la salida del contrario que no resultaba efectiva frente a la gran versatilidad de los de Graham Potter para desplazar el esférico manteniendo una correcta ocupación de los espacios. El despliegue físico por parte de ambos equipos estaba siendo elevado, pero el mayor esfuerzo por cortar líneas de pase y provocar errores en el contrario le daban una mayor agilidad al juego, que estaba fluyendo a una velocidad muy constante y contaba con escasas interrupciones, lo que permitía que la acción tuviese un hilo conductor.

Superada la media hora de juego, los Wolves se mostraron más audaces en la presión adelantando sus líneas y controlando el juego con una movilidad más pausada que les permitía progresar y consolidar sus tenencias de pelota en zonas progresivamente más adelantadas. Como consecuencia de ello, los seagulls perdieron mucho protagonismo en el juego y se vieron abocados a establecer un 4-4-2 con la línea defensiva más cerca del área propia. Además, los Wanderers equilibraron el balance de ocasiones, el cual durante la primera media hora había tenido un claro sesgo blanquiazul con varios remates que no encontraron portería, y comenzaron a inquietar la meta defendida por Robert Sánchez con aproximaciones que inicialmente no tuvieron un remate nítido, pero la consolidación de su dominio propiciaría que Roman Saïss remate, en el corazón del área, un excelente pase bombeado por Ruben Neves, en el que la zaga local no tiraría correctamente el fuera de juego, superando el arco del español con un remate cruzado, el cual no contó con una excesiva oposición, que entró ajustado al palo.

El gol reinició los planes de ambos equipos

El paso por los vestuarios se vio altamente condicionado por el tardío gol, que desequilibraba el luminoso en el ocaso de la primera parte y que trazó un guión de partido muy similar al de los primeros minutos, con el Brighton siendo el equipo más propositivo frente a un Wolverhampton mucho más organizado defensivamente que optó por contener el juego de su contrincante con una importante acumulación de jugadores en el interior, que abocaban a las Gaviotas a apoyarse permanentemente en sus laterales para intentar desequilibrar contra los portentosos jugadores de banda contrarios, que además estaban recibiendo un soporte extra desde el interior. Asimismo, el plan de los de Bruno Lage en fase ofensiva consistió en sacar rédito de las recuperaciones desplegándose con varios efectivos en acciones guiadas por la conducción de uno de los atacantes. Con el paso de los minutos, la intensidad de los locales perdió efervescencia y la dinámica del choque mutó a un ida y vuelta permanente, donde las ofensivas visitantes tuvieron mayor consistencia en su construcción y mayor continuidad en su recorrido.

En los últimos minutos del enfrentamiento, los blanquiazules intentaron recuperar el control de la situación ante un Wolverhampton que, con la cercanía del final, mostró una versión más conservadora de su estilo que limitaba cualquier transición defensa-ataque a una aventura individual liderada por un Adama Traoré que conseguía arañarle segundos al cronómetro con sus conducciones, y que además pretendía reducir al máximo cualquier opción de pase vertical del contrario con una unión absoluta de sus líneas, la cual unida a la excesiva aceleración que los de Graham Potter evidenciaban con la hipermovilidad de sus jugadores con respecto a la del poseedor, quien también demostraba una importante rigidez destinando cada pase medido al pie en el inicio de la carrera sin tener en cuenta la trayectoria que lleva el compañero, convertían cualquier ataque posicional en un caos en el que todos los actores se regían por sus sentimientos más irracionales. El pitido final llegaría sin que los locales pudiesen originar ninguna ocasión o posibilidad de remate sobre la portería de Sá.

Ficha Técnica

-Brighton: Sánchez- Lamptey, Veltman, Burn, Cucurella- Mwepu, Bissouma, Molder- March, Connolly, Trossard.

-Wolves: Sá- Kliman, Coady, Saïss- Semedo, Rúben Neves, Moutinho, Marçal- Trincao, Podence, Hwang.

-Goles: 0-1, min.45, Saïss.

-Tony Harrington amonestó a Bissouma (min.69), Burn (min.91).

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