Crónica: La Roma derrota al Spezia sin despeinarse

La Roma se ha impuesto por 2-0 frente al Spezia en el Olímpico en el cierre de la decimoséptima jornada de la Serie A. En un encuentro sin mucha tensión en el que los capitalinos impusieron su talento frente a la bisoñez del Spezia.

Los locales saltaron al césped con más impulso

El encuentro se inició con una Roma muy enérgica que buscó la portería contraria, desde el primer instante, con un juego muy directo que pretendía conectar con sus delanteros en escasos toques y aprovechar las acciones a balón parado disponiendo siempre a un jugador en el primer palo, para ofrecer una prolongación u ofrecer un remate inesperado. Por su parte, los dirigidos por Thiago Motta desplegaron un plan de juego sustentado en posicionar sus líneas en un bloque bajo, en fase defensiva, y aprovechar las recuperaciones para salir jugando ordenadamente en bloque manteniéndose unido y ejerciendo únicamente presión tras una pérdida, lo que conseguiría entorpecer significativamente la circulación de su adversario, que en ningún momento fue fluida. Smalling adelantaría a la Loba, en el electrónico, tras rematar en área pequeña un saque de esquina previamente cabeceado por un emprendedor Tammy Abraham. A tenor del 1-0, el control del juego siguió perteneciendo a los de Mourinho, que apenas permitieron que los aquilotti merodeasen su área, y que con el paso de los minutos comenzaron a crecer en el partido al aumentar su agresividad defensiva y emplear en ataque a los carrileros, con mención especial para un constante Matías Viña que tuvo una ocasión clara que Provedel le repelió provocando un saque de esquina, a los dos atacantes y a los dos interiores, con una gran labor sin la pelota de Veretout.

Atravesada la media hora de juego, el conjunto capitalino se comenzó a fracturar, como consecuencia del importante esfuerzo realizado para llegar al área contraria, y los visitantes pudieron acercarse a su meta con mayor facilidad mediante una elaboración pausada del juego. Aunque apenas fueron capaces de concretar alguna de sus aproximaciones, las cuales tuvieron una clara inclinación hacia el costado izquierdo donde Reca se midió con Karsdorp. Ante la deriva que tomaba el enfrentamiento, los giallorosso se vieron obligados a replegarse en campo propio, mas no tardarían más de unos minutos en revertir la tendencia y recuperar protagonismo con el esférico propiciando un deseado guión de descontrol, comandados por Matías Viña, quien con sus conducciones estaba guiando por completo el ataque colectivo de los suyos, que fue partícipe de varias de las situaciones de peligro que tuvieron lugar en el primer tiempo y que en su última jugada, se apoyó en Mkhitaryan, en banda izquierda, para que el armenio le sirviese un centro al ariete inglés, Abraham, que remató de cabeza en escorzo al larguero.

La Roma consiguió evitar cualquier sobresalto

El segundo tiempo comenzó con el cuadro local controlando la situación mediante el fomento del juego aéreo y las disputas individuales contemporizado con unas posesiones insulsas que garantizaban la entrega y le rebajaban los decibelios al duelo, lejos de los grandes focos de acción. A los pocos minutos, Roger Ibáñez aumentó la renta de la Roma en el electrónico. Después de rematar con gran potencia, en área pequeña, un saque de esquina puesto en movimiento por Veretout. Con el segundo tanto, el encuentro no variaría en exceso en su estructura, pese a que los dirigidos por Mourinho cederían la iniciativa del juego a su adversario, sin ningún complejo, e incluso verían su once refrescado con las modificaciones que haría el técnico portugués, que introduciría a Afena-Gyan y Diawara por Smalling y Mayoral, modificando su esquema para retroceder a Cristante a la zaga, en fase ofensiva, y otorgarle un mayor recorrido al centrocampista guineano y a ambos laterales, con un mayor protagonismo para Karsdorp en detrimento de Viña, los cuales ofrecían alternativas permanentes en ataque con su movilidad.

En el último cuarto de hora, el equipo de Thiago Motta siguió siendo protagonista en el juego manteniendo la posesión en campo contrario, pero únicamente parecía movido por la inercia, pues demostraba poca fe en lo que hacía frente a un tan adverso marcador, y evidenció pocas alternativas ofensivas para hacer llegar la pelota al área de los romanos, ante la escasa movilidad que demostraban los atacantes, viéndose obligados a recurrir a los envíos al área, en los que el recién entrado, Verde, y Rey Manaj no conseguían aprovechar las dudas de la zaga local a causa de una inexplicable falta de acierto y por estar incurriendo regularmente en fuera de juego. Pese a ello, el cuadro del Lacio no desaprovechó las opciones que el bloque alto del Spezia le brindó para desplegarse con algunos efectivos en transición, como Afena-Gyan, que mostró un enorme entusiasmo por liderar el ataque de los suyos, pero no se vería respaldado por sus compañeros. Sin embargo, el mismo atacante ghanés anotó un tanto que el colegiado le anularía, al interpretar correctamente que se llevó la pelota con el brazo, y, acto seguido, sería expulsado por doble amarilla, tras acercarse peligrosamente a la grada, protagonizando una de las acciones más surrealistas de la jornada.

Ficha Técnica

-Roma: Rui Patricio – Smalling, Kumbulla, Ibáñez – Karsdorp, Cristante, Veretout, Mkhitaryan, Viña – Mayoral, Abraham.

-Spezia: Provedel – Amian, Erlic, Nikolaou – Gyasi, Maggiore, Sala, Kovalenko, Reca – Strelec, Manaj.

-Goles: 1-0, min.6, Smalling. 2-0, min.56, Roger Ibáñez.

–Alessandro Prontera amonestó a Viña (min.54), Kumbulla (min.65), Arena-Gyan (min.70) y (min.93), Gyasi (min.92).

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