Crónica: El Everton remonta ante un paupérrimo Arsenal

El Everton se ha impuesto por 2-1 frente al Arsenal en Godison Park en el cierre de la decimoquinta jornada de la Premier League. En un partido en el que los de Liverpool propusieron más e hicieron más méritos para llevarse los tres puntos.

El Everton se hizo con las riendas del partido tras un comienzo titubeante

El encuentro se inició con un claro dominio de la pelota por parte del conjunto gunner, que saltó al verde de Godison Park dispuesto a llevar la iniciativa frente a un Everton agresivo y vigoroso, como hacía tiempo que no se mostraba, el cual se empleó con enorme intensidad en cada embate individual y abogó por aprovechar cada recuperación de balón para jugar velozmente hacia los costados y fomentar que los extremos emprendiesen el viaje ofensivo del equipo soportados por el despliegue de los jugadores de segunda línea. El duelo estaba siendo disputado, con una proliferación de aparatosos choques en los que estaban saliendo perjudicados los jugadores visitantes, pero se estaba desenvolviendo a un ritmo de juego descolorido, pudiendo resumirse la dinámica del enfrentamiento en unas anodinas posesiones visitantes, las cuales apenas eran capaces de enlazar con los atacantes ante la pasividad y la rigidez posicional de estos, que no aportaban ninguna solución para facilitar el acceso al último cuarto de campo, o de concretar un remate contra la portería de Pickford. Envíos en largo para un Saka inerte, intentos de profundizar por el perfil izquierdo con un Martinelli intrascendente y un lanzamiento de media distancia de Thomas que se marchó muy alto, en uno de los pocos ataques posicionales de los londinenses en los primeros instantes, no permitieron a los artilleros, imponer una tendencia de dominio frente a un oponente que comenzaba a crecer con un fútbol más directo, una mayor unión entre líneas y la explotación del lado zurdo del ataque por el que también se prodigaba Richarlison.

Bordeada la media hora de juego, el conjunto dirigido por Rafa Benítez se apoderó por completo de las riendas del partido, al controlar el esférico y aproximarlo hacia la zona de los extremos, mediante una ágil circulación de balón donde la gran movilidad de los jugadores más adelantados, como Gordon, quien estaba suponiendo un importante hilo conductor para el doble pivote por delante de la línea de la pelota, facilitó que el cuero llegase a los pies de Townsend con regularidad, por el costado derecho, otorgándole opciones de buscar alguna opción de remate en el área, bombeando un centro. Después de varios minutos de fervor Toffee, en el que no consiguieron traducir su mayor nivel físico en ocasiones peligrosas, y cuando el Arsenal parecía haber estabilizado una situación que con el paso de los minutos se tornaba más estacionaria, Richarlison superaría la meta de Ramsdale al rematar un libre directo botado por Townsend en ligera posición antirreglamentaria, pese a la negligente labor de Tomiyasu el cual estuvo a punto de romper el fuera de juego. La anulación del tanto, que había conseguido alterar el turbulento ambiente de Godison, condicionado por los acontecimientos extradeportivos que rodean a la entidad de Liverpool, desencadenó un duro castigo del contrario, que en una de las escasas apariciones de Tierney en ataque, por la izquierda, conseguiría servirle un centro a Odegaard que batió la meta local, con un remate de pierna izquierda ajustado al palo.

Los gunners salieron más intensos

El paso por el túnel de vestuarios reforzó al cuadro dirigido por Mikel Arteta, quien se mostró mucho más proactivo y dedicándole mucho más cuidado y paciencia a la tenencia de la pelota, se instaló en campo rival y dominó a un Everton que con su menor despliegue físico y su descendiente vigor en el marcaje evidenció no estar recuperado anímicamente del golpe que el fútbol le propinó al final del primer tiempo. Sin embargo, un gol anulado por la textura de la bota a Richarlison, quien aparentaba estar maldito, reanimó al equipo de Liverpool ante una decisión polémica que alimentará nuevamente el debate en Inglaterra, después de que se comentase que los árbitros tendrían una mayor apertura de miras para castigar determinados fuera de juego haciendo un ejercicio de mayor comprensión del juego, en detrimento de una interpretación literal del reglamento. En los minutos posteriores, los dirigidos por Rafa Benítez volvieron a adelantar nuevamente su bloque y a emplearse con una mayor agresividad con el poseedor al realizar, en ciertas ocasiones, persecuciones con más de un jugador. Asimismo, recuperaron transitoriamente la buena velocidad para desplazar el esférico, a raíz de la mayor movilización de sus efectivos en las transiciones, que se concentraron por el carril diestro donde se dejaron ver Doucouré, Gray y Richarlison tras la sustitución de Townsend por André Gomes.

En el último cuarto de hora de juego, los blanquiazules siguieron llevando la voz cantante en el encuentro, ahondando en las posibilidades que les ofrecía la banda izquierda con la entrada del siempre alocado Nuno Tavares por Tierney. Como resultado de ello, en una de sus acometidas conseguiría bascular la pelota hacia posiciones centrales en las que Gray conectaría un disparo, con la diestra, que impactaría en el larguero para que Richarlison enviase el rechace al fondo de la red, con un rimbombante cabezazo. A tenor de la igualada, que suponía un reflejo más fiel de lo que ambos contendientes habían desplegado sobre el verde, el cuadro capitalino trató de retomar la iniciativa en el choque originando una serie de ocasiones, progresando por el costado izquierdo, por medio del lateral portugués el cual le facilitó dos posibilidades de remate a Odegaard, que únicamente pudieron ser evitadas por un inmenso Michael Keane. Con el enfrentamiento dando sus últimos coletazos, en el imperio del caos donde todo se guiaba por lo irracional y flotaba en el ambiente una conformidad inconfesable con el empate, una conducción diagonal de Demarai Gray fue culminada con un esplendoroso derechazo que se topó con la madera antes de cruzar la línea de gol. El 2-1 predispuso un tiempo de descuento frenético en el que los dos equipos gozaron de sendas oportunidades, en los pies de Aubameyang, que acababa de entrar en lugar de Lacazette, y de Iwobi, que erró un mano a mano contra Ramsdale. Como consecuencia, la contienda finalizó con los jugadores locales abrazándose en el suelo y con un Rafa Benítez que respiraba aliviado, al concluir un día que se presentaba espinoso después de la marcha del director de fútbol del Everton y ante la protesta que un sector de la hinchada tenía programada para el minuto 27.

Ficha Técnica

-Everton: Pickford- Coleman, Mina, Keane, Godfrey- Gordon, Doucouré, Allan, Gray- Townsend- Richarlison.

-Arsenal: Ramsdale- Tomiyasu, White, Gabriel, Tierney- Thomas, Xhaka- Saka, Odegaard, Martinelli- Lacazette.

-Goles: 0-1, min.45+2, Odegaard. 1-1, min.79, Richarlison. 2-1, min.90+2, Gray.

-Mike Dean amonestó Godfrey (min.51), Xhaka (min.63), Odegaard (min.74), Gray (min.90+3).

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