Crónica: Lazio y Udinese empatan en una épica batalla de gladiadores

Lazio y Udinese salieron al Olímpico de Roma a morir y regalaron una épica batalla que termina sin vencedor. 4-4. Empate. Reparto de puntos en el cierre de la decimoquinta jornada de la Serie A tras un enfrentamiento a tumba abierta ante el que solo queda ponerse en pie y aplaudir.

Dominio inicial biancocelesti ante un Udinese sin complejos

El duelo comenzó con la Lazio llevando la iniciativa en el juego con una tenencia de balón superficial en la que su fase ofensiva se reducía en abrir el juego hacia los costados y que los extremos buscasen la opción de enviar un centro al área ante la escasas posibilidades de enlazar pases en la zona central. Del mismo modo, el conjunto dirigido por Luca Gotti desplegó un plan de juego sustentado sobre una estructura defensiva ordenada que obstaculizase al máximo la movilidad entre líneas y que tras una imprecisión del contrario, se intentase aproximar a la meta local mediante un juego asociativo que fomentase la amplitud para con los jugadores de banda a una altura suficiente como para que buscasen alguna opción de remate en condiciones favorables. Con esa fórmula, Jajalo encontraría, con un magnífico envío desde la frontal, a Beto en el área, quien con un magnífico remate de cabeza lograría enviar la pelota lejos del alcance de Pepe Reina. Tras el 0-1, que supuso un duro golpe para la hinchada local, los capitalinos empezaron a crecer en el encuentro al mostrar una mayor intensidad en los duelos individuales, lo que le permitiría recuperar la posesión, en determinadas ocasiones, ante la ausencia de una presión eficiente que en cada pérdida estaba dejando expuestos a los de Sarri frente a un adversario, el cual estaba encontrando una enorme vía de ataque por el carril central que le permitía atravesar el segundo tercio de campo en muchas de sus aproximaciones.

En el momento de mayor estandarización de su control del juego y de mayor fluidez en los últimos metros para la generación de ocasiones, mediante la explotación de los errores visitantes con una mayor movilidad, así como de las opciones de remate que se le presentaban en la frontal, los bianconeri volverían a golpear nuevamente, cuando Success se apoderó de un lanzamiento de Milinkovic-Savic desde la frontal, que impactó en Walace, para habilitar a Beto, quien tras una carrera de 50 metros donde fue escoltado por Lazzari y Acerbi, resolvió el contraataque regateando a Reina con maestría y batiendo la meta romana. No obstante, la reacción biancocelesti no tardaría en hacerse esperar con una acción individual de Felipe Anderson que consiguió introducir el balón en el área pequeña entre una guadaña de piernas, para que Immobile empujase a placer una pelota rechazada y devolviese la esperanza al Olímpico. Después del 1-2, la iniciativa en el juego por parte de las águilas volvió a ser insustancial con unas posesiones en campo contrario en las que no demostraba ninguna particularidad más allá del sempiterno recurso de apoyarse en los extremos, que en ningún momento ganaban línea de fondo, para que estos buscasen a un ausente Immobile, pese a su diana. Aunque el superfluo dominio laziale, agravado por las facilidades defensivas que ofrecía con un repliegue extremadamente lento y la espontaneidad friulani para emprender una transición con pocos pases, abonarían el campo para la acción del 1-3, en la que Gerard Deulofeu le sirvió un pase atrás a Nahuel Molina, quien en posición franca de remate, batió al arquero español a placer.

La Lazio salió decidida a remontar fomentando el descontrol

A la salida del túnel de vestuarios, Pedro recortaría distancias para el conjunto local tras una gran acción de Hysaj por banda izquierda, que tras un blocaje sobre el albano a manos de una defensa extremadamente preocupada por imponerse en los duelos individuales, favoreció que Immobile conectase con el canario, quien batió la meta de Silvestri con un golpeo de pierna derecha ajustado al palo. El gol no supuso un argumento suficiente para controlar el juego instalado en la mitad opuesta de campo para los celestes, que prefirieron alimentar un guión de ida y vuelta donde no tuviesen que atacar posicionalmente al contrario. Pese a ello, Milinkovic-Savic igualaría la contienda, pocos minutos después, con un soberbio zurdazo desde la frontal que entró por la escuadra de la portería de las zebras. Acto seguido, Patric, hoy dispuesto nuevamente como central tras su fatídica actuación en San Paolo, sería expulsado por doble amarilla tras un forcejeo en disputa del esférico. Después de la expulsión, el choque tuvo una pequeña fase de incertidumbre donde los romanos intentaron aprovechar el caos generalizado buscando en largo a un Immobile absolutamente abandonado a su suerte en ataque, que pese a ello, con su conducción y poderío físico fue capaz de sembrar incertidumbre entre sus oponentes. Pero los de Sarri comenzarían a pagar el tramo que llevaban nadando a contracorriente al atravesar una fase de varios minutos replegado en su área ante un oponente que encadenaba posesiones, que apenas le permitieron conectar dos pases seguidos.

Faltando 20 minutos para el final, Nahuel Molina fue igualmente expulsado por segunda amarilla al cometer una falta sobre Radu. Con la nueva situación de igualdad numérica, el encuentro adoptaría una estructura circular en su guión con el retorno al dominio ortodoxo inicial de los capitalinos, que en los últimos minutos intentaron aproximarse a los últimos metros mediante una elaboración medida y pausada, donde el desparpajo individual resultaba el único aliciente para la generación de ocasiones, por parte de una Lazio que en ningún momento pudo aportar mecanismos ofensivos que contrarrestasen el vigor defensivo de su adversario. No obstante, uno de los grandes tópicos en el imaginario futbolístico resume lo imprevisibles que son las acciones a pelota parada en el fútbol y a diez minutos del final, se volvería a demostrar al auspiciar a un cuadro laziale inofensivo, más allá de un remate de Pedro que se marchó rozando el palo, cuando Acerbi cabeceó en el punto de penalti un libre indirecto botado por Basic, que el colegiado validó después de varios minutos de revisión del VAR. El séptimo tanto de esta fantástica velada balompédica provocó una mayor prudencia de Le Aquile, los cuales retrocedieron sus líneas y cedieron la iniciativa a los de Luca Gotti, quienes se adueñaron del balón y se acercaron someramente a las inmediaciones de la meta defendida por Pepe Reina, durante los últimos estertores del enfrentamiento. Hasta que una torpe falta cometida por Zaccagni, en un lateral del área, sirvió de acicate para que Forestieri le sirviera en bandeja a Arslan el gol de la igualada, con un colocado disparo con la diestra, que entró por la escuadra ante la tibieza defensiva de los capitalinos.

Ficha Técnica

-Lazio: Reina – Lazzari, Patric, Acerbi, Hysaj – Milinkovic-Savic, Cataldi, Luis Alberto – Felipe Anderson, Immobile, Pedro.

-Udinese: Silvestri – Nehuén Perez, Becao, Samir, Udogie – Molina, Walace, Jajalo, Deulofeu – Success, Beto.

-Goles: 0-1, min.17, Beto. 0-2, min.32, Beto. 1-2, min.34, Immobile. 1-3, min.44, Nahuel Molina. 2-3, min.50, Pedro. 3-3, min.56, Milinkovic-Savic. 4-3, min.79, Acerbi. 4-4, min. 99, Arslan.

-Marco Piccinini amonestó a Becao (min.29), Patric (min.37) y (min.57), Immobile (min.40), Nahuel Molina (min.53) y (min.69), Udogie (min.98), Soppy (min.98), Walace vio la roja directa en (min.100) por protestar.

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