Crónica: El Inter doblega al Spezia con solvencia

El Inter ha derrotado al Spezia por 2-0 en el Giuseppe Meazza en la decimocuarta jornada de la Serie A. En un partido en el que ha dominado y ha sido superior a su rival de principio a fin.

Dominio de los locales, que tuvieron que subir una marcha más

El encuentro se inició con un claro control de la posesión del conjunto interista que desde el primer instante salió decidido a llevar la iniciativa frente a un Spezia que guiado por un plan de juego reactivo se mantuvo agrupado en la inmediaciones de su área con una línea de cinco defensas y una de tres centrocampistas, procurando cortar cualquier posibilidad de pase entre ambas, amén de limitar el ataque del rival hacia los costados, donde los carrileros no conseguían generar situaciones de uno contra uno, con Di Marco dedicado únicamente a labores defensivas y un D´Ambrosio más provisto de proyección por el perfil derecho. Después del tanteo inicial, el partido se limitó a los ataques posicionales del equipo local, cuya circulación resultó completamente lineal por su monotonía y unidireccional debido al abuso de la apertura hacia Perisic en banda izquierda, siendo este recurso su única baza ofensiva, que apenas conseguía intimidar al oponente cuando varios jugadores buscaban zona de remate. La intensidad a la que los dos equipos se estaban empleando era la adecuada, con unas disputas belicosas por cada pelota, pero el mecánico ritmo al que esta se desplazaba y la altura a la que la recuperaba el Inter, provocaban que el choque careciese de grandes sobresaltos.

Oteando la media hora de juego, el duelo adquirió una mayor emoción como resultado de la mayor agresividad de los de Inzaghi, los cuales comenzarían a darle una mayor amplitud a su fase ofensiva por el costado diestro con Dumfries y a mostrarse mucho más decididos a finalizar sus acciones cuando eran el poseedor del balón en una posición favorable para buscar portería. Asimismo, lograrían generar importantes situaciones de peligro recuperando el esférico en segundas jugadas con una mayor contundencia en el seguimiento del contrario, cuya escasa capacidad para encadenar pases y conectar con unos atacantes, más preocupados de obstaculizar el primer pase del campeón de Italia que de ofrecer apoyos, multiplicaría las opciones de remate. El conjunto dirigido por Thiago Motta, que posicionaba una línea de tres centrales con dos carrileros desescalonados, se iba viendo forzado a recular con el paso de los minutos ante el dominio imponente de los milaneses, que habían empezado a llamar a la puerta del gol con diversos lanzamientos de media distancia frente a los que Provedel demostró firmeza. Tras varios avisos, una jugada germinada desde la banda izquierda por Perisic terminó recorriendo todo el terreno de juego horizontalmente para que en la frontal, Lautaro asistiese a Gagliardini con un excelso taconazo y el centrocampista italiano perforase la meta visitante con un remate de pierna derecha que entró ajustado al palo. Después del 1-0, el ímpetu nerazzurro en fase ofensiva se mantuvo con un absoluto control del juego en el último tercio de campo, aunque a excepción de alguna iniciativa individual, pocos ataques en estático eran concluidos con un remate contra el arco.

El Inter se encontró con el segundo tanto y durmió el partido

A la salida del túnel de vestuarios, la batuta del partido seguiría en manos del cuadro local que ejercería un dominio más extendido a todo el campo y menos orientado a atacar el área rival mediante una elaboración pausada y medida de las jugadas. No obstante, en uno de sus acercamientos, Lautaro remataría un centro desde la izquierda, que Kiwior interceptaría con el brazo provocando que el colegiado señalase la pena máxima. El propio delantero argentino se encargaría de materializar el lanzamiento desde los once metros. Con el segundo tanto de la noche, los interistas se volverían a volcar sobre la portería contraria con más empuje y un mayor atrevimiento por parte de algunos jugadores menos habituales en estas lides y, como consecuencia de ello, las ocasiones no dejarían de sucederse sobre la portería del Spezia, que cada vez oponía una menor resistencia en defensa y se empleaba con una menor tensión competitiva en cada disputa.

Cuando se sobrepasó la hora de enfrentamiento, los lombardos optaron por afrontar el último tramo con un menor desgaste retrocediendo su bloque y ejerciendo una presión mucho más circunstancial, que pese a la mayor distancia que abarcaban las líneas, seguía forzando errores en las águilas y fomentando las recuperaciones en la zona central del campo, aunque sus transiciones defensa-ataque eran taimadas. En el último cuarto de hora de juego, el encuentro entró en una fase de mayor descontrol, fruto de la evidente relajación de los de Simone Inzaghi -quien se decidiría a refrescar al equipo dando entrada a Seis, Dzeko y Alexis por Çalhanoglu, Lautaro y Correa- y de la contundente ventaja que reflejaba el electrónico, la cual era un ejemplo fidedigno de la superioridad de uno de los dos contendientes sobre el otro. Las situaciones de peligro se convertirían en una excepción, entre un conjunto que se mostraba conforme con su ventaja y una escuadra blanquinegra que adelantó sus líneas con el propósito de alejar la acción de su área y no encajar ningún gol más.

Ficha Técnica

-Inter: Handanovic – Skriniar, D’Ambrosio, Dimarco – Dumfries, Gagliardini, Brozovic, Calhanoglu, Perisic – Lautaro, Correa

-Spezia: Provedel – Amian, Erlic, Hristov, Kiwior, Reca – Kovalenko, Sala – Gyasi, Salcedo, Manaj.

-Goles: 1-0, min. 36, Gagliardini. 2-0 min. 58, Lautaro.

-Davide Ghersini amonestó a Rey Manaj (min.31), Lautaro (min.44), Kiwior (min.56).

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