Crónica: La Atalanta exhibe su poderío con un Pasalic soberbio

La Atalanta se ha impuesto por 4-0 en el Gewiss Stadium frente al Venecia en la decimoquinta jornada de la Serie A. En un encuentro en el que la Dea fue superior de principio a fin.

Para los locales, el gol sería el camino para el juego

El duelo se inicio con un Venezia mucho más proactivo, que salió al terreno de juego decidido a adueñarse de la situación frente a una Atalanta absolutamente apática que se dedicaba a perseguir al poseedor del balón sin intensidad, por más inercia que convicción. Sin embargo, con el paso de los minutos, los de Gasperini comenzaron a emplearse con una mayor agresividad y, como consecuencia de ello, lograrían forzar una imprecisión que sería la antesala del 1-0, el cual llegaría en una gran acción colectiva en la que Ilicic habilitaría a Pasalic con un excelente pase desde el perfil derecho para que el croata batiese al arquero visitante en el mano a mano. A raíz del gol, los bergamascos le tomaron por completo el pulso al choque, monopolizando la posesión del balón con una circulación dinámica y llena de criterio que les permitía instalarse en zonas avanzadas del terreno de juego. Asimismo, en fase defensiva conseguirían anular cualquier intento de progresar del adversario, que no demostraba una gran originalidad en su secuencia de pases, con una eficiente presión que convertía las recuperaciones en una constante. Escasos minutos después, el buen tramo de juego por parte de los locales se vería recompensado en otra gran jugada grupal, donde Muriel asistiría a Pasalic, desviando su mirada, para que el mediapunta superase nuevamente a Sergio Romero en el cara a cara.

Después del segundo tanto de la noche, los nerazzurri mantuvieron un control del juego más sosegado, con una tenencia en la que el esférico se desplazaba con mayor lentitud y una persecución sobre el contrario, selectiva, que se reducía a circunstancias tales como un mal control o un pase deficientemente entregado, o a la recepción en determinadas zonas del campo próximas a su área. En contraposición, los de Paolo Zanetti no se rendirían y alcanzarían a superar el tejido defensivo de la Dea en alguna ocasión por los costados, en los que Djimsiti y Pezzella estaban ganando una gran altura estableciendo una defensa de cuatro encubierta, para pisar el área de un férreo Musso, que en ningún momento mostraría titubeos para neutralizar las llegadas del oponente. Con la proximidad del descanso, las llegadas de los lombardos fueron disminuyendo a causa de la altura defensiva de los Arancioneroverdi, que de esta forma conseguirían cortarles las líneas de pase tan verticales que estaban teniendo por ambas bandas, pero tampoco conseguirían generarle un valor añadido a sus posesiones. A lo largo del primer tiempo, la intensidad había experimentando un crecimiento exponencial, traduciéndose en intensos duelos por cada pelota y en una velocidad más vertiginosa del juego que permitía una generación regular de situaciones de peligro.

Los de Gasperini salieron decididos a liquidar el encuentro

La salida de los vestuarios deparó un ritmo mucho más entrecortado en la circulación del esférico y una dinámica mucho menos uniforme en la adjudicación de roles en el juego, al confrontarse en un embate de ida y vuelta donde los anfitriones alcanzarían cotas más altas en sus aproximaciones. Argumento por el que volverían a someter a su contrincante con una mayor continuidad en las recuperaciones y una mayor profundidad en sus transiciones, con gran protagonismo para las conducciones de Pessina y Koopmeiners, contra un Venezia, dividido, en el que los jugadores de última línea tardaban más en retroceder para las ayudas. El resultado del mayor protagonismo de la Atalanta en el juego se cristalizó con un fino lanzamiento raso desde la frontal del mediocentro neerlandés, que entraría en la meta visitante sin resistencia, después de recibir la asistencia de un excelso Pezzella, el cual estaba siendo omnipresente tanto para encimar al contrario como para participar en el inicio de las transiciones, con una tendencia a internarse para fomentar la circulación entre líneas a partir de su rol de carrilero en la segunda mitad. Con el 3-0, los dirigidos por Gasperini siguieron siendo dueños del encuentro imponiendo su dominio abrumador en el juego sobre los Łagunari, mediante una persecución tras pérdida excelente que les permitía recuperar en campo contrario y emprender situaciones de ataque posicional en igualdad numérica ante la descomposición del cuadro veneciano.

Sobrepasado el ecuador del segundo tiempo, la Dea lograría redondear una sobresaliente actuación colectiva con el cuarto tanto de Pasalic, el cual recibiría en el corazón del área un centro de un explosivo Muriel desde la izquierda, para completar su Hat-trick con un soberbio remate de pierna derecha precedido de un giro nada desdeñable. El 4-0 fue el gol de la mesura para los lombardos, que optarían definitivamente por rebajar su despliegue físico y retroceder sus líneas para salvaguardar su portería con una menor carga, conscientes del próximo compromiso del sábado en San Paolo frente al Nápoles, y para además abrir la posibilidad de explotar una de sus grandes virtudes: el contraataque. Este cambio de tendencia en el plan de juego fue también ratificado desde el banquillo por el técnico local con la introducción de Scalvini por Demiral, Miranchuk por Ilicic y de Piccoli en lugar de Muriel. De este modo, los últimos instantes del partido fueron notoriamente más pausados y contaron con una actitud mucho menos beligerante por parte de ambos conjuntos que eran perfectamente conscientes de que los tres puntos permanecerían en la ciudad de Bérgamo.

Ficha Técnica

-Atalanta: Musso – Djimsiti, Demiral, Palomino – Hateboer, Koopmeiners, Pessina, Pezzella – Pasalic – Ilicic, Muriel.

-Venezia: Romero – Mazzocchi, Ceccaroni, Caldara, Haps – Ampadu, Tessmann, Kiyine – Busio – Henry, Johnsen.

-Goles: 1-0, min. 7, Pasalic. 2-0, min.12, Pasalic. 3-0, min.57, Koopminers. 4-0, min.67, Pasalic.

-Alberto Santoro amonestó a Ampadu (min.81).

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