Crónica: La Atalanta vence en Turín y se aferra a la cuarta plaza

La Atalanta se ha impuesto 0-1 en el Allianz Stadium frente a la Juventus en la decimocuarta jornada de la Serie A. En un enfrentamiento de mínimos donde los de Gasperini supieron aprovechar mejor sus posibilidades gracias a su gran arma: Duván Zapata.

Después de un inicio dubitativo, la Atalanta tomó la iniciativa

El encuentro se inició con un tenencia de balón repartida entre ambos conjuntos, con una circulación pausada y lineal, que pretendía evitar las imprecisiones, la cual poco a poco nos iba esbozando el guión de partido donde el conjunto dirigido por Gasperini, que se mantenía distanciado de su área, fue adquiriendo un mayor protagonismo en el juego impulsado por la buena presión que realizaba sobre la zona de elaboración de su oponente, cuyos mecanismos ofensivos se reducían a impulsos individuales que rara vez terminaban en un remate. Sin embargo, ninguno de los dos conjuntos estaba logrando alcanzar la continuidad suficiente en su juego como para generar situaciones de peligro mediante una elaboración pausada del juego, que estaba siendo el recurso más empleado por los visitantes, ni en las transiciones defensa-ataque de la Juventus que apelaban al desmarque de alguno de sus atacantes, los cuales se veían desasistidos ante la escasa movilidad del bloque local. Pese a ello, los lombardos lograron encontrar el camino del gol recurriendo a uno de sus ases bajo la manga: la capacidad de Duván Zapata para proteger la pelota según la disposición de su cuerpo. Una opción que ya habían intentado explorar en los primeros minutos sin éxito. Pero una intercepción de Djimsiti en la medular facilitó el desmarque del ariete colombiano, que habilitado de forma sonrojante por de Ligt, se presentó ante Szczesny y lo batió con un potente derechazo.

Con el 0-1, los dirigidos por Allegri -que permutaban entre el 1-4-3-3 con Dybala y Chiesa abiertos y el 4-4-2- dieron un paso adelante y tomaron la iniciativa en el juego atesorando una mayor posesión y empleándose con una mayor intensidad tras pérdida contra una Atalanta que estaba retrocediendo sus líneas, peligrosamente para sus intereses, permitiendo que estos avizorasen la frontal del área. No obstante, la creación de juego de los bianconeri siguió colapsada pese al esquema de inicio de la jugada basado en un 3-4-1-2 en el que Locatelli se incrustaba en la zaga y Dybala bajaba a recibir con total libertad. Después de un tramo donde ninguno de los dos obtuvo beneficio de su juego, los nerazzurri no tardaron en dar un paso adelante para encimar a los locales en la zona de elaboración con todos los efectivos desplegados en terreno de juego contrario. Obstaculizando de esta manera a su adversario, el cual evidenciaba enormes deficiencias tras pérdida producidas por una alarmante falta de identidad futbolística la cual no le permitía dominar el repliegue ni la presión.

Los locales se adueñaron del partido sin peligro

A la salida de los vestuarios, los roles de ambos contendientes siguieron siendo difusos pues la Juve aunaba una mayor tenencia del balón, aunque de modo absolutamente lineal, mientras que la Atalanta, la cual había asimilado el papel más reactivo, demostraba saber mantener el esférico con mucho mayor criterio gracias al pausa que le otorgaban sus dos mediapuntas (Pessina y Malinovskyi). Con el paso de los minutos, el nivel de juego de ambos conjuntos estaba siendo depauperado, con escasa regularidad en los pases y una menor capacidad de elaboración con la pelota en su poder. Pese a todo, las urgencias de la Vecchia Signora acentuadas por sus cambios ofensivos, consiguieron revitalizar el duelo al imponerse una dinámica de dominio cuya mayor baza para generar situaciones de peligro seguía residiendo en el talento individual y las cualidades físicas que finalmente obligarían al arquero Musso a dar el do de pecho para abortar las situaciones de peligro, tales como un remate de Bernardeschi (que había entrado en el descanso por Chiesa) o una situación de mano a mano de McKennie en la que le gana la posición a Djimsiti y este se ve obligado a meter la pierna para evitar el remate del norteamericano.

En el último cuarto de hora de juego, la Dea dio un paso hacia adelante encaminado a terminar el choque en campo contrario sin grandes sobresaltos intentando neutralizar el dominio juventino de la forma que mejor sabía: presionando arriba e intentando encadenar posesiones largas que desdibujasen a un adversario nada preparado para la presión intensa. Los últimos minutos tuvieron una cierta ruptura en el juego con ambos conjuntos mirando hacia la meta contraria a su ritmo y siendo fieles a sus pretensiones, pero ninguno de los dos lograba materializar sus llegadas en remates, ya que en el caso de la Juventus recurría excesivamente al centro al área y con unos lanzadores que no demostraban estar nada acertados, al mismo tiempo que el cuadro bergamasco apuraba sus acciones aferrándose a las aptitudes físicas y a las energías que le quedaban a un exhausto Duván Zapata, quien fue tremendamente útil para los suyos en esa fase. En el descuento, la situación derivó en un caos absoluto en el que los locales trataron de llegar y bombardear el área sin encontrar rematador en ningún intento, disfrutando de su mejor ocasión en un majestuoso lanzamiento de libre directo de Dybala al larguero desde la frontal. Languideciendo de esta forma un enfrentamiento que afianza a la Atalanta en los puestos de Champions.

Ficha Técnica

-Juventus: Szczesny – Cuadrado, Bonucci, De Ligt, Alex Sandro – Chiesa, McKennie, Locatelli, Rabiot – Dybala, Morata.

-Atalanta: Musso – Toloi, Demiral, Djimsiti – Maehle, De Roon, Freuler, Zappacosta – Pessina – Zapata, Malinovskyi.

-Goles: 0-1, min.28, Zapata.

-Giovanni Ayroldi amonestó a Freuler (min.32), Malinovskyi (min.37), Zappacosta (min.43), Cuadrado (min.50), Rabiot (min.66), Demiral (min.70), Bernardeschi (min.79), Djmsiti (min.84), Locatelli (min.84).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: