Crónica: Un aguerrido West Ham seca al City y saca el billete para cuartos

El West Ham se ha impuesto al Manchester City en la tanda de penaltis por 5-3, tras igualar a cero después de 90 minutos, en los octavos de final de la Carabao Cup que nos depararon un choque con dos planteamientos radicalmente opuestos, en el que el más conservador supo imponerse con gallardía al del campeón de Inglaterra.

Dominio evidente del City con altibajos, ante un rival a la expectativa

El partido se inició con un Manchester City muy propositivo y dinámico, que pretendía imponerse con su habitual juego de posición, complementado con una presión sin balón, que trataba de aplicar desde su bloque alto respaldado desde la pizarra con un circunstancial 3-2-5, en el que Zinchenko centraba su posición y los interiores se posicionaban junto al nueve para poder alimentar el seguimiento del contrincante. Procurando contrarrestar de este modo, el rocoso esquema local que se estaba empleando con gran celo en los marcajes, para evitar que ningún contrario recibiese en posición favorable en el último tercio de campo. Superado el primer cuarto de hora en el que la superioridad visitante fue notoria, el West Han tuvo unos minutos de mayor desahogo en los que pudo aprovechar algunas imperfecciones de los cityzens en la presión, para atacarlos por las bandas por donde se aproximaron a la meta de un Steffen, al que no dudaron en presionar en ningún momento con más ruido que nueces.

Superada la media hora de juego, el equipo de Guardiola volvió a crecer en el choque y aplicando una presión algo más selectiva, pudo encerrar en su campo a los hammers imponiéndoles nuevamente su ritmo en el juego y procurando originar situaciones de peligro, tanto por la izquierda con un Sterling muy voluntarioso, que a diferencia de otros encuentros en los que estuvo menos acertado, no estaba encontrando tantas soluciones ante la imperial estructura defensiva de los locales, como por la derecha, donde el argelino Mahrez se estaba internando, como ya viene haciendo ocasionalmente en anteriores encuentros, para permitir un mayor efecto sorpresa al que tantease esa banda. Conforme se fue acercando el descanso, el despliegue físico del City en la persecución del adversario se redujo. Retomando el enfrentamiento un ritmo más cansino en el que la secuencia de pases se volvió tremendamente repetitiva, complicando así la labor del centro del campo visitante, al que se había vuelto a unir Gündogan reconvirtiendo el esquema celeste en un 3-3-4, de producir situaciones de peligro mediante el desequilibrio por bandas. Por su parte, el West Ham se mantuvo replegado, pero apenas fue capaz de conectar con sus jugadores de ataque a los que buscaba continuamente en largo.

Los locales salieron más agresivos y el partido se abrió

El segundo tiempo comenzó con un mayor dinamismo, gracias a que el conjunto de David Moyes salió con una actitud mucho más decidida de sacarle el mayor rédito posible a sus recuperaciones de pelota. Jugando con mucho más criterio hacia sus extremos, consiguiendo generar desajustes defensivos en la zaga del campeón de la Premier, quien también se mostró mucho más resuelto en buscar la portería de los Irons. Atacando con un 4-3-3 mucho más ortodoxo, donde Zinchenko volvía ejercer las ortodoxas labores de un lateral, sin demasiada brillantez frente a las cada vez más frecuentes embestidas locales, que estaban convirtiendo el choque en un apasionante ida y vuelta en el que ninguno de los dos contendientes se estaba mostrando especialmente regular en sus aproximaciones sobre la portería rival. Ante la amenaza de una temida tanda de penaltis, ambos técnicos comenzaron a mover sus banquillos, entrando en el conjunto local Bowen, Benrahma y Fornals. Al mismo tiempo que en el equipo de Manchester hicieron lo propio, Foden y Gabriel Jesus, en lugar de Mahrez y un brillante Palmer en un colectivo sombrío.

En el último cuarto de hora, el cuadro dirigido por Guardiola monopolizó por completo el control del juego y de la posesión, concentrando toda la acción sobre el terreno de juego de los Hammers, que se mostraban dispuestos a mantener el resultado protegiendo su área con el mayor número de efectivos y renunciando prácticamente a buscar una transición rápida. Frente un oponente que mostraba un buen nivel de concentración defensiva, aunque ofensivamente seguía sin estar nada lúcido, moviendo el esférico con una mayor lentitud y tomando decisiones incomprensibles. Abusando de las conducciones que en multitud de ocasiones desechaban opciones claras de pase y lastraron acciones de claro peligro. El partido llegó a su fin con los celestes bombardeando el área granate sin orden ni concierto, basando sus apuradas ofensivas en centros desde cualquier posición, ante la escasa capacidad de desborde que han mostrado durante los 90 minutos, que se vio más acentuada con la entrada de un Gabriel Jesus poco floreciente por el costado diestro, el cual se vio totalmente superado por la colosal estructura defensiva de unos capitalinos tremendamente solidarios en cada repliegue. Con la igualada, la eliminatoria se marchó a una tanda de penaltis, en la que el conjunto dirigido por David Moyes se impuso por 5-3.

Ficha Técnica

-West Ham: Areola- Johnson, Dawson, Diop, Cresswell, Masuaku- Vlasic, Soucek, Noble, Lanzini- Yarmolenko.

-Manchester City: Steffen- Walker, Stones, Aké, Zinchenko- de Bruyne, Fernandinho, Gündogan- Mahrez, Palmer, Sterling.

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