Crónica: Un testarazo de Kulusevski salva a una Juve anodina

La Juventus se ha impuesto por 0-1 en el Gazprom Arena frente a un combativo Zenit en la tercera jornada de la Champions League, tras un duelo bastante gris en el que dominó sin generar peligro.

A la Juventus le costó tomarle la temperatura la partido

El encuentro comenzó con un nivel bajo de intensidad en el que la Juve tardó varios minutos en entrar en calor. Frente a un oponente que buscó la meta contraria con gran dinamismo, intentando enlazar regularmente a Claudinho y Malcom entre líneas, para que estos pudiesen darle continuidad a la acción y facilitarle una opción de remate a Dzyuba. Tras varios minutos en los que basaron su plan de juego en mantener su bloque alejado de su portería, con el fin de dificultar cualquier progresión del conjunto ruso, que poco a poco fue rebajando su entusiasmo. Los de Allegri se fueron apoderando gradualmente del juego, adquiriendo un rol cada vez más protagonista con el esférico, consiguiendo concentrar toda la acción en terreno de juego de su oponente impidiendo cualquier salida en largo de los de Serguei Semak, gracias a una gran concentración defensiva. Sin embargo, la gran autoridad de los italianos no se estaba traduciendo en una gran sensación de peligro, debido a que no estaban encontrando apoyos por ambos costados. Reduciéndose sus ofensivas a aproximaciones por los carriles interiores.

La autoridad bianconera en el juego se fue evaporando conforme se acercaba el final del primer tiempo, debido al menor nivel de tensión competitiva con el que se empleaba en cada acción. Lo cual además acarreó que su presión perdiese eficacia y el conjunto local pudiese encontrar vías de escape por ambos costados gracias a la mayor movilidad de sus mediapuntas. Que escorados protagonizaron alguna acción sin excesivo peligro que le dio oxígeno a los suyos y consiguió desvirtuar los mecanismos del cuadro transalpino. Los cuales estaban influenciado extremadamente en el ritmo cansino que estaba tomando la contienda, demostrando grandes dificultades para desequilibrar, ante la escasa movilidad de Chiesa y Bernardeschi y lo perjudicial que les resultaba jugar a pierna cambiada.

El Zenit salió más decidido

La segunda parte comenzó con un Zenit más decidido a encimar a su oponente en la salida de pelota. Aunque lo hizo de forma poco equilibrada y contundente, empleando únicamente a sus atacantes en tan ardua labor. Su esfuerzo no estaba teniendo una recompensa directa, ya que la Juventus seguía siendo la dueña de la situación, manejando el balón con mucha claridad y jugando permanentemente en campo de su adversario. Aunque seguía sin ofrecer grandes soluciones ofensivas, más allá de unos envíos al área hechos por jugadores menos habilidosos para ello desde una distancia significativa. Mientras que los más habilidosos en esas lides no recibían soporte alguno desde la pizarra, jugando en posiciones poco favorables para el desborde, ni siquiera para encontrar a Morata, quien en más de una hora de juego no ha sido buscado ni una vez en el juego aéreo y que curiosamente había generado la mejor ocasión para los suyos al salir del área asistiendo a McKennie. El caso de Federico Chiesa, que desde su llegada se había erigido como una de las grandes estrellas de la plantilla, resultaba paradigmático, pues estaba actuando como extremo izquierdo viéndose obligado, ante el repliegue rival, a iniciar su carrera cuando recibía mucho más alejado del área, siendo además despojado de su desborde, ya que a pierna mala le resultaba mucho más complicado buscar línea de fondo, y de su genial capacidad para centrar.

El partido afrontaba sus últimos veinte minutos, y el entusiasmo de los celestes en la presión y a la hora de buscar en carrera a Azmoun, el cual había entrado para sustituir a Dzyuba, que había generado una mayor incertidumbre en la retaguardia turinesa, perdieron consistencia por el paso de los minutos y con la correspondiente presión del marcador, que obligaba a los visitantes a buscar el triunfo con más ahínco para mantener las distancias con el Chelsea en el grupo. Pese a ello, los instantes finales nos ofrecieron una versión más descafeinada del ida y vuelta con el que se iniciaron los segundos 45 minutos, con el equipo ruso tratando de ganarle segundos al cronómetro con unas circulaciones en el segundo tercio de campo, a la expectativa de un desmarque en el que apoyarse que nunca llegaría. Sin embargo, cuando parecía que el choque llegaría a la conclusión de los 90 minutos de la misma forma que empezó, un genial testarazo de Kulusevski a un envío de De Sciglio, puso en ventaja a la Vecchia Signora sobre la bocina y le permitía mantenerse invicta en el grupo con pleno de victorias.

Ficha Técnica

-Zenit: Kritsyuk – Lovren, Chistyakov, Rakitskiy, Santos – Karavaev, Barrios, Wendel – Malcom, Dzyuba, Claudinho.

-Juventus: Szczesny – De Sciglio, De Ligt, Bonucci, A. Sandro – McKennie, Locatelli, Bentancur – Bernardeschi, Morata, Chiesa.

-Goles: 0-1, min.86 Kulusevski.

-Sandro Scharer amonestó a Barrios (min.30), Karavaev (min.46), Arthur (min.60), Ramsey (min.90).

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