Crónica: El City se lleva los tres puntos a medio gas

El Manchester City se ha impuesto al Burnley por 2-0 en la octava jornada de la Premier League frente al Burnley, tras un duelo en el que el dominio y la superioridad local se toparon con un rival combativo y sus fantasmas futbolísticos tales como la falta de efectividad en ataque o el nerviosismo defensivo sin su mayor referente.

El gol tempranero relajó a los locales y dio alas a los de Turf Moor

El encuentro comenzó con un esperado dominio del conjunto de Guardiola. Quien desde el primer minuto asumió un papel más propositivo, pese a que se vio obstaculizado por un Burnley agresivo, que desde los primeros instantes se propuso coagular la circulación de balón de su oponente. Desplegando sobre el campo un bloque medio, en el que sus dos atacantes se aproximaban tímidamente a la retaguardia contraria para intentar generar nerviosismo en la entrega. Pero la intención de los de Sean Dyche no tuvo demasiado efecto, ya que los locales lograban salir jugando permanentemente y cuando cruzaban la divisoria, estaban encontrando a un Mahrez, sorprendentemente centrado posicionalmente al ocupar la demarcación de interior, y a de Bruyne entre líneas. De esta forma, los skyblues lograron someter a los clarets durante un tramo en el que Bernardo Silva logró adelantar al campeón de Inglaterra, tras empujar a la red un remate de Foden desde la frontal, que taponó en primera instancia el arquero Pope. Una vez inaugurado el marcador, el Manchester City siguió rondando la portería contraria insistentemente, en unos buenos minutos en los que pudo desplegar su fútbol combinativo. Incidiendo por ambos costados y generando así, varias situaciones de peligro donde solamente una toma de decisiones desatinada impidió que su renta fuera más amplia.

Aproximándose el choque a la media hora de juego, los cityzens levantaron el pie del acelerador y empezaron a desplegar a menos efectivos en campo contrario. Permitiendo así que los visitantes pudiesen ser más protagonistas en el juego, de modo que trataron de explotar sus armas ofensivas buscando a sus dos atacantes en largo. Con mención especial para Cornet, el cual fue un dolor de muelas para la zaga local gracias a su movilidad, la cual le permitió gozar de la ocasión más clara del choque, cuando un envío en largo le dispuso mano a mano frente a Steffen, que hoy era el arquero local a causa del dichoso calendario de selecciones que se lo impedía a Ederson, en el que el guardameta estadounidense se agigantó impidiendo la igualada. La intención de los anfitriones de imponer un guión de partido con idas y venidas y una mayor verticalidad, podría deberse a la exigencia del calendario y a la necesidad de economizar esfuerzos, en vista de la menor intensidad a la que estaban empleándose, siendo además selectivos en el momento de explorar sus vías de ataque. Los jugadores se fueron a vestuarios tras una serie de acciones accidentadas, en las que el mapa de calor se concentró en la zona de castigo de los de Guardiola.

El City salió más decidido tras el descanso

A la salida del vestuario, pudimos observar a un Manchester City más altivo que desde el pitido inicial buscó la meta contraria. Recuperando la profundidad por ambos flancos, fruto también mayor verticalidad y tensión en la entrega y a su insistencia con los lanzamientos de media distancia desde las inmediaciones del área. Toda ese entusiasmo estuvo basado sobre una mayor agresividad defensiva y una serie de cambios posicionales, que implicaban que Sterling pasara a ocupar la banda izquierda, Foden se prodigara por la demarcación del falso nueve, y de Bruyne abandonara su posición tan adelantada del primer tiempo en el lado izquierdo del ataque, para ejercer como interior desescalonado. El monólogo de los skyblue estaba siendo notorio, tiranizando la tenencia de la pelota, circulándola siempre con buen criterio e impidiendo que el Burnley tuviese opción de generar alguna situación de peligro conectando en largo con sus atacantes.

Como consecuencia del claro dominio de los de Guardiola, y como recompensa a una media hora bastante correcta de juego, en la que los fantasmas de la falta de gol estaban comenzando a aflorar, en un día poco afortunado para los cityzens de cara a portería. Volviendo a pagar su exceso de generosidad y una errática toma de decisiones, Kevin de Bruyne puso tierra de por medio en el marcador tras fusilar a Pope con un potente lanzamiento desde el interior del área con la zurda, después de recoger un balón suelto en el corazón del área. Tras el 2-0, Guardiola movió el banquillo introduciendo a Ruben Dias y Fernandinho, con el objetivo de contrarrestar cualquier avance de los de Sean Dyche en zonas del campo más próximas a su meta, con bastante éxito y con métodos poco ortodoxos para este Manchester City, tales como la reiteración de faltas. Por otra parte, ofensivamente se sostuvo sobre los desmarques de un incansable Foden, el cual tuvo alguna aproximación en la que se tuvo que medir cuerpo a cuerpo con algún zaguero contrario sin mucho acierto, y al talento de un aciago, en el día de hoy, Riyad Mahrez para conservar el esférico. Bajo estas circunstancias se llegó a la conclusión de unos 90 minutos, en los que el defensor del título logró mantener la estela del Liverpool, que ya se ha impuesto anteriormente 0-5 frente al Watford, y del Chelsea, quien disputara su compromiso frente al Brentford a las 18:30.

Ficha Técnica

-Manchester City: Steffen- Cancelo, Stones, Laporte, Aké- de Bruyne, Rodri, Bernardo- Mahrez, Sterling, Foden.

-Burnley: Pope- Lowton, Tarkowski, Collins, Pieters- McNeil, Brownhill, Cork, Westwood- Cornet, Wood.

-Goles: 1-0, min.12, Bernardo. 2-0, min.70, de Bruyne.

-Martin Atkinson amonestó a Laporte (min.45)

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