El Almería y el límite salarial: ¿Qué ocurre exactamente?

Fichar, sí. Inscribir, no.

Durante los últimos meses, hemos escuchado diferentes quejas por parte de los aficionados (normalmente como un mantra en contra de algún club rival de la categoría) sobre el límite salarial. Sin embargo, muchos (o casi todos, por desgracia) desconocen cuál es el verdadero significado de este término económico y qué factores influyen en él. Por este motivo, procederemos a relatar cuáles son sus detalles, siempre desde el punto de vista de la UD Almería.

En primer lugar, hay que destacar que el límite salarial fue interpuesto por Javier Tebas en el año 2013, con el fin de evitar el sobreendeudamiento de los clubes y, con ello, una posible insolvencia y desaparición de estos. Por ello, se fijó un máximo de dinero el cual el club en cuestión no podría sobrepasar.

Límites salariales de los clubes de Primera y Segunda División en la temporada 20/21.

Una vez visto en qué consiste, procedemos a evaluar su cálculo. Este límite se calcula de manera estimada, ya que se realiza antes de que acabe la temporada. Por ello, se interponen ciertos ingresos que realmente no son exactos y pueden variar durante la campaña. Por tanto, el límite se basará en realizar Ingresos – Gastos.

Dentro de estos ingresos, destacamos como principales los obtenidos por derechos de TV, abonados, contratos por patrocinio, ingresos por haber obtenido cierta clasificación en LaLiga, publicidad y venta de jugadores. Lógicamente, estos ingresos se han visto aminorados por la pandemia mundial, algo que ha reducido considerablemente el límite salarial de la UDA.

Jugadores de la UDA celebran un gol.

En consecuencia, con el fin de equilibrar las cuentas, el Almería debe aligerar masa salarial con jugadores con un sueldo muy superior a su rendimiento deportivo. Esta operación ya se ha realizado con Aketxe y se espera que también fructifique (en caso de no encontrar club comprador) con Petrović o Vada, entre otros.  Sin embargo, no es tan sencillo. Si se realiza una rescisión amistosa con una compensación para el jugador, ese dinero acordado computaría como gasto (tal y como veremos más adelante) dentro del propio límite de cara a la 21/22.

Asimismo, a LaLiga no le vale cualquier destino en cuanto a ventas de jugadores. Sin ir más lejos, durante la primera temporada de la era Turki Al-Sheikh, se le buscó acomodo tanto a Gaspar Panadero como a Sekou en Emiratos Árabes Unidos. En el caso del extremo, se forjó una operación de traspaso por valor de 1 millón de euros. Desafortunadamente, LaLiga lo contabilizó por un valor de 0€. ¿Por qué?

Las relaciones entre Turki (ministro de deportes de Arabia Saudí) y el país vecino hizo sospechar al organismo deportivo español, quienes pensaron que esta era una simple maniobra con tal de aumentar el LCPD (Límite de Coste de Plantilla Deportiva o límite salarial), además de haber sido vendido por mucho más que su valor de mercado (medio millón en ese momento). Esto es denominado autorregulación, mediante el cual LaLiga establece mecanismos que determinan el valor de mercado de un futbolista según los partidos disputados, internacionalidades, equipo del que proviene…

Gaspar, anunciado por el Al-Wahda.

De igual forma, sucedió con los patrocinios. El Almería poseía grandes ingresos procedentes de Arabia Saudí en materia de patrocinios y publicidad, algo que LaLiga no aceptó, al estar inflados de precio sobre el que ellos estimaron. Todo ello hizo que el club rojiblanco no pudiera tan siquiera fichar a un entrenador, por lo que se vieron obligados a contratar a José Gomes por un mes para, una vez acabada la temporada, volver a contratarlo.

Una vez analizado este aspecto, nos centramos en los gastos. Estos corresponden, principalmente, a sueldos de jugadores y cuerpo técnico, amortizaciones de jugadores por fichajes pasados, comisiones a representantes, primas, indemnizaciones y para el Almería B.

Dentro de las amortizaciones, conviene destacar un punto importante. Imaginemos el caso de Sadiq, quien firmó hasta 2025 por un valor de 5 millones (sin tener en cuenta las ya famosas primas) y un salario hipotético de 1 millón de euros. En este caso, la amortización se hará contablemente año a año. Es decir, computará para el límite salarial de cada temporada los 5 millones/5 años más 1 millón de salario, quedando así un gasto anual para el LCPD de 2 millones de euros por temporada hasta que (lógicamente) sea traspasado. Esto está ocurriendo con otros antiguos traspasos más caros, como el de Appiah por ejemplo.

Sadiq puede ser la venta del verano que alivie el límite salarial.

Cabe destacar, por otro lado, que LaLiga (debido a la pandemia) ha permitido un cierto diferimiento de los gastos, algo a lo que el Almería se podría acoger.

Este LCPD, lógicamente, no es fijo e irá cambiando a lo largo de la temporada, según fructifiquen más los ingresos de lo esperados o aumenten/disminuyan los gastos. Si, por ejemplo, un contrato de patrocinio acaba rompiéndose, el límite disminuirá. Habrá uno durante el mercado de verano, que se actualizará en invierno según se produzcan compra/venta de jugadores u otros ingresos/gastos. Además, el club no está obligado a llegar al máximo, como es evidente.

Esta norma interpuesta por Javier Tebas ha tenido un impacto bastante positivo en los clubes, ya que ha permitido evitar el endeudamiento masivo de los equipos españoles, aunque haya generado bastante rechazo entre aficionados y directivos. De hecho, dicha norma, junto con la actual situación económica coyuntural, ha propiciado que en este mercado 2/3 traspasos hayan sido como agente libre en España, algo que ha hecho ya el Almería, donde sus cuatro incorporaciones hasta el momento han sido de esta manera (Juanjo Nieto, Arnau Puigmal, Portillo y Curro Sánchez).

Con toda esta información, nos queda averiguar por qué el Almería se encuentra en una posición negativa, aunque bien es cierto que el resto de clubes de LaLiga Smartbank están en peor lugar. El gozar de fichas altas y no realizar una gran venta hace que el club rojiblanco no pueda aumentar el LCPD, lo que provoca que no pueda invertir en futbolistas si no logra vender a Sadiq, Samú…o, mejor dicho, puede fichar pero no inscribirlos en LaLiga.

Petrović y Vada, con salarios bastante altos, saldrán.

La pandemia ha provocado una falta de liquidez en el panorama europeo, haciendo que las pujas por Sadiq hayan sido “ridículas” económicamente hablando o no satisfactorias. Por ende, si no se aumentan los ingresos con ventas cuantiosas como el verano pasado con Darwin, las altas serán de agentes libres o a precios más bajos de lo normal.

Por último, queda pensar qué ocurre si el Almería excediese ese límite. En ese caso, el problema sería de dimensiones bíblicas, aplicándose la famosa Regla del 4 por 1. En ella, se especifica que, por cada 4€ que el club genere de ingresos, solo podrá invertir 1€ como gasto. Por ello, si se quiere pagar un salario de 1 millón de euros anuales, se deberán generar 4 millones de ingresos extra.

Lógicamente, el límite salarial en España no es lo mismo que el famoso Fair Play Financiero de la UEFA, aunque este será tema para otro artículo. En conclusión, tras ver detenidamente todos los aspectos a tener en cuenta, podemos realizar un diagnóstico más acertado sobre qué le está ocurriendo a la UD Almería, por qué no está realizando desembolsos más cuantiosos por ciertos jugadores y qué se puede esperar que ocurra.

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