Opinión: La EURO 2020 culmina con la innecesaria agonía del ciclo de Joachim Löw

Los peores pronósticos se cumplieron. A pesar de clasificar in extremis como segunda del ”grupo de la muerte”, la selección alemana cayó eliminada ante Inglaterra (2-0) en Wembley. La selección inglesa no vencía a los alemanes en una competición oficial desde la final de la Copa del Mundo de 1966. La derrota, el paso por la competición y las sensaciones que dejó el combinado teutón culminan con la agonía de un ciclo de Joachim Löw que, en opinión propia y de los expertos, se extendió más de lo necesario.

La selección de Löw fue incapaz de resolver los problemas que tenía, añadiendo incluso nuevos. A esta generación posterior al éxito de la Confederaciones 2017 se le achaca una falta de garra, regularidad, solidez defensiva, buen fútbol y, sobre todo, gol. Yo, como redactor del Señor del Balón y humilde aficionado al fútbol alemán te comparto mi diagnóstico acerca de la situación que vive la selección alemana; las causas y las posibles soluciones que Hans-Dieter Flick podría aportar al combinado más ganador de Europa.

Jogi Löw, sin ideas y, más preocupante, sin variantes

Tras el éxito de la Copa Confederaciones 2017, que Alemania conquistó con un equipo alternativo, Joachim Löw comenzó a mezclar los remanentes de la generación campeona del mundo en 2014 con la juventud de 2017, dando visibilidad a la llamada Generación del 95, formada por Joshua Kimmich, Niklas Süle, Leon Goretzka, Serge Gnabry, Julian Brandt, Leroy Sané, Emre Can, Niklas Stark, Matthias Ginter, Timo Werner y Lukas Klostermann, protagonistas tanto en aquella selección como en los clubes.

Germany shows winning ways at Confederation Cup

Löw comenzó a probar diferentes sistemas, desde su clásico 4-2-3-1 que le acompañó hasta la EURO 2012, hasta el 4-3-3 que le hizo campeón del mundo en 2014, pasando por el 3-4-2-1 que le había dado tan buen resultado en la Confederaciones de 2017. Aunque las combinaciones no llegaron a dejar buenas sensaciones, la fe en las alternativas que manejaba Löw incrementó la ilusión por una selección alemana que debía defender su título en Rusia, pudiendo crear incluso tres onces ideales mezclando las opciones que daba una fábrica de talentos que parecía infinita como la Bundesliga.

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Los amistosos previos a Rusia 2018 mostraron una selección con poco gol, que sufría mucho en transiciones defensivas y que era incapaz de marcar a equipos puramente defensivos o que ejercieran presión alta. Aunque Alemania nunca ha brillado en los partidos de exhibición, la imagen era preocupante para los más realistas, los escépticos, en cambio, esperaban una exhibición de los germanos en un grupo asequible, formado por México, Suecia y Corea del Sur.

Alemania cayó eliminada en la fase grupos del Mundial por primera vez en su historia. Un equipo apático, sin gol e inseguro en defensa caía ante Corea del Sur tras conceder gol en un contraataque por enésima vez. Los señalados en aquella ocasión fueron, desafortunadamente, los veteranos, que contaron con la mayoría de los minutos.

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Ante las críticas, jugadores como Mesut Özil, Sami Khedira y Mario Gómez, decidieron hacerse a un lado, siendo especialmente señalados por su apatía y falta de ideas. Löw decidió, tras un fracaso y descenso en la nueva UEFA Nations League, apartar de la dinámica a Thomas Müller, Jerome Boateng y Mats Hummels para permitir a los jóvenes desarrollarse.

En adelante, la selección continuó sin convencer, siendo la base de los experimentos de un Joachim Löw al que solo sostenían sus éxitos en años pasados. Nuevamente, la gota que colmó el vaso fue que, tras un año de rotaciones, cambios y caras nuevas, España endosó un 6-0 a los germanos que, a pesar de llevar un once de gala sin Joshua Kimmich, no vieron venir los goles de una España que también estaba llena de dudas.

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Löw quedó en evidencia, apenas unos días después de ser vapuleado por los dirigidos por Luis Enrique, anunció que la UEFA EURO 2020 sería su despedida de la Mannschaft, a pesar de tener contrato hasta el final de Qatar 2022. La ilusión volvió a los aficionados cuando el técnico originario de Schönau im Schwarzwald anunció que podría volver a contar con los vetados Müller, Boateng y Hummels, que ejercían un liderazgo y daban una solidez y regularidad en sus respectivos clubes que se echaba de menos en Die Mannschaft.

Las sensaciones, como se expuso anteriormente en este medio digital, era de que Löw volvería a usar la receta que le dio tan buenos resultados en el pasado, una línea de 4 defensas, 1 pivote equilibrado, 1 pivote llegador, 2 extremos, 1 mediapunta y 1 delantero referencia, para ejecutar un fútbol basado en la presión en bloque, la verticalidad y el fútbol veloz y preciosista que caracteriza a los alemanes, mismo fútbol que el Bayern volvió a prácticar al mando de Hans-Dieter Flick y que le valió un sextete en el año 2020.

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Nada más lejos de la realidad, Löw se empeñó en jugar un 3-4-3 al que apenas 4 miembros de su equipo titular, como lo son Rüdiger, Hummels, Gosens y Havertz estaban acostumbrados. Muchos integrantes de la plantilla como Serge Gnabry, Joshua Kimmich y Thomas Müller se encontraban fuera de la posición en la que se desempeñan mejor, jugadores como Toni Kroos, Matthias Ginter e Ilkay Gündogan estaban desacostumbrados a jugar al fútbol en el contexto que Löw les ofrecía, jugando papeles totalmente diferentes a los que juegan en sus clubes.

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Más grave que esto fue el hecho de que, Löw contaba con poquísimas variantes ofensivas en su banquillo, depositando las esperanzas en Kevin Volland, delantero centro que reforzó el carril izquierdo ante Portugal y Francia, Jamal Musiala, que contó con 10 minutos en el campeonato y Timo Werner, que se mostró perdido en el campo y falto de confianza. Christian Günther, Marcel Halstenberg, Emre Can, Florian Neuhaus, Robin Koch y Jonas Hoffmann jugaron un papel anecdótico en esta competición, en la que la mayoría ni siquiera sumó minutos.

Joachim Löw, que contó con tres años desde el batacazo en Rusia para encontrar una idea de juego, un bloque competitivo y unas variantes, no sólo no logró cumplirlo, sino que consiguió empeorar el resultado obtenido en Rusia 2018. Abandonando la EURO con pésimas sensaciones y con aún más dudas de las que quedaron en 2018. A pesar de tener acceso a la columna vertebral de los campeones de Europa de 2020 y los refuerzos del Chelsea en 2021, con los que podía formar un once con juventud, talento y explosividad, mezclados con experiencia, liderazgo y garra, fue incapaz de lavarle la cara a esta selección a la que, en mi opinión, debió abandonar antes.

Werner y Havertz; poca garra, algo de gol, demasiada irregularidad

Desde mi humilde punto de vista, el eslabón más débil de esta selección alemana dentro del campo fueron los flamantes campeones de Europa con el Chelsea. Antonio Rüdiger, a pesar de haber mejorado y evolucionado positivamente en su desempeño con la selección, siguió mostrando muchas carencias defensivas a la hora de replegar y hacer la cobertura a la subida de los carrileros. El central originario de Berlín ha hecho un enorme progreso, se ha dejado la piel y sin duda será base en el futuro de esta selección con Hansi Flick, simplemente no cumplió las expectativas.

Kai Havertz, estadísticamente el máximo goleador de esta selección, marcó 2 goles en esta competición. Timo Werner, llamado a ser el goleador de Die Mannschaft, no consiguió ninguna diana en toda la competición. Más allá de las estadísticas, el hecho que parece más preocupante de estos jugadores es la apatía con la que afrontaron la competición, ausentes en la presión, ejercida solo en ataque por Thomas Müller.

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Para los aficionados la sensación era de ver dos equipos distintos al ver la fuerza e intensidad que los defensas, el centro del campo y Thomas Müller ejercían ante las posesiones de franceses, portugueses y hungáros, el hambre con la que luchaban cada balón, por muy imposible que pareciera, contra la actitud de Havertz y Werner, que dificilmente presionaban o luchaban por impedir que un balón abandonara el terreno de juego. Aquí no se va a juzgar el acierto de cara a puerta, que también dejó que desear, es la actitud ante la adversidad la que me pareció contraria al ADN alemán tal y como se conoce.

¿Y los goleadores?

Lukas Podolski, Mario Gómez, Miroslav Klose o Sandro Wagner son algunos de los delanteros de referencia que la selección alemana ha tenido en sus últimas presencias en grandes competiciones. La figura del 9 en el equipo de Joachim Löw se echó en falta durante los últimos años, donde el uso de Gnabry, Havertz o Werner como ‘9’ o ‘falso 9’ parecía funcionar a chispazos, siendo el desempeño de estos jugadores pésimo durante la competición.

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Es normal que Gnabry, Havertz o Werner no rindan en la posición, incluso Müller, ya que tienen la suerte o la desgracia de contar con un goleador de referencia, en el caso del Bayern, Lewandowski, que ha encontrado en Gnabry y Thomas Müller sus mejores socios que, si bien tienen mucho gol, no son definidores y referentes al nivel del The Best. La mejor versión de Timo Werner se vio en el RB Leipzig, escoltado por otro compañero en el ataque, o en el Chelsea como asistente. Kai Havertz siempre ha funcionado mejor con un nueve de referencia, siendo extremo o mediapunta en sus mejores años del Bayer Leverkusen.

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El problema, nuevamente, lo podemos situar. A pesar de tener excelentes jugadores en la pradera de ataque, estos no se encontraban jugando en un registro conocido que les permitiera alcanzar su mejor nivel y ofrecer todas sus prestaciones al máximo nivel. Uno de los problemas que Hans-Dieter Flick deberá afrontar, sin duda alguna, es la búsqueda de un 9 de referencia o una alternativa a este, pues a excepción de Kevin Volland, Alemania no cuenta con delanteros centros puros y goleadores en el panorama futbolístico actual.

¿Qué debe suceder ahora?

Acabado el ciclo de Joachim Löw, que si bien fue éxitoso, provechoso e histórico, podemos decir que se alargó demasiado, una retirada a tiempo habría dejado en buen lugar a un entrenador que ha hecho historia con Alemania en muchos sentidos. La despedida amarga es un producto de malas decisiones, poca autocrítica y falta de continuidad e idea de juego.

Low criticism harsh, says Flick

Flick tiene la tarea de repetir la hazaña lograda en el Bayern, devolver la esencia alemana, la garra y el gol a una selección alemana que será analizada con lupa por aficionados, críticos y jugadores. Deberá construir un equipo, que seguramente tendrá como base a Manuel Neuer, Joshua Kimmich, Niklas Süle, Leon Goretzka, Serge Gnabry, Thomas Müller y Leroy Sané, con la juventud, talento, y explosividad de figuras como Musiala, Wirtz, Koch y Neuhaus.

Flick necesita arreglar la falta de gol y contagiar de hambre de éxitos al sector más apático de la plantilla que, si bien es muy talentoso, necesita una mejora de actitud. Se espera que cuente con Marc-André Ter Stegen, Marco Reus y otras figuras de experiencia que pueden aportar mucho a este equipo.

Mi sugerencia para la EURO 2020

Aunque realizar valoraciones a posteriori puede resultar ventajista y esa no es nuestra intención, creo que el sistema 4-2-3-1 habría favorecido a una selección alemana que pudo haber dado más.

Situar a Müller en la punta del ataque permitiría a Sané, Havertz y Gnabry jugar en la posición en la que están más cómodos, dando un rendimiento probablemente mejor. Timo Werner, Jamal Musiala, y Kevin Volland jugarían un papel como cambios obligados en la segunda parte. Volland y Werner serían mi alternativa en un 4-4-2, en el que se complementarían, con Musiala entrando por una banda, posibilitando diagonales gracias a las subidas de Gosens y Klostermann.

Joshua Kimmich volvería al centro del campo, haciendo como el equilibrio de un equipo que ataque y defienda en bloque, tal y como lo hace en el Bayern Múnich. Leon Goretzka y Gündogan, siendo veloces, hábiles en la presión y llegadores, se situarían en el centro del campo en el doble pivote con Kimmich, ofreciendo Gündogan una alternativa más técnica y Goretzka un estilo de juego box-to-box al estilo de Bastian Schweinsteiger. Con el próximo retiro de Toni Kroos de Die Mannschaft, esto puede ser lo que acabe sucediendo al mando de Hans-Dieter Flick.

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Finalmente, combinar a Mats Hummels y Niklas Süle, pareja de centrales del Bayern bajo el mando de Niko Kovac y Jupp Heynckes en 2018 nos garantizaría velocidad, habilidad al corte, buena salida de balón y el perfecto equilibrio entre juventud y experiencia. Klostermann, seguro de vida en el lateral del RB Leipzig, y Roben Gosens, aportarían equilibrio en las bandas, siendo eficientes en defensa, incisivos en ataque, siempre y cuando Joshua Kimmich haga la cobertura de sus subidas, situándose por delante de los dos centrales para permitirles abrirse y cortar cualquier contraataque.

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