La defensa, el hándicap de la Ligue 1.

Si queremos hablar de la defensa en el fútbol, y más si nos centramos en su futuro, seguramente, tendríamos que hablarlo en francés. Como se ha hecho notar últimamente en el fútbol, los defensas franceses parecen salir de una cadena de montaje, cada vez vienen más y mejor. Cada año salen nuevos nombres de jóvenes jugadores franceses que podrían llegar a altos logros en la demarcación de defensa, pero sobre todo en la posición de central.

Si intentamos pensar en la procedencia de estos jugadores, lógicamente, pensaremos en la propia Francia como punto de partida de estos jugadores y, como es de esperar, acertaremos. Podemos deducir pues que en la Ligue 1 debe haber grandes defensas o al menos, con el dinero cosechado mediante las ventas de estos buenos jugadores, un intento de mejora tras la partida de estos. Y ahí es exactamente donde la deducción nos falla. La pregunta sería entonces por qué falla y en qué fallan los clubes de la Ligue 1 a la hora de construir sus defensas.

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Antes de presentar los problemas de la Ligue 1 a la hora de confeccionar defensas, sería bueno resaltar una batería de nombres para ver la magnitud de los jugadores franceses, defensas claro está, que se encuentran lejos de la competición gala. Deberíamos también destacar el buen hacer de la Bundesliga, la competición alemana atrae a un gran cantidad de estos jugadores, los cuales, en el contexto Bundesliga, consigue crecer y aumentar su valor como ya han hecho otros muchos tantos jugadores.

Solo centrales en la Bundesliga, menores de veintidós años, a excepción de uno, podemos encontrar hasta ocho jugadores: Upamecano y Konaté, la pareja del Leipzig, salió bastante joven del país galo con rumbo al RB Salzburgo, en el caso de Upamecano, para luego recaer en el propio Leipzig, camino que han seguido muchos jugadores. Por su parte, Upamecano salió del VAFC con apenas dieciséis años, rumbo a la factoría Red Bull. Konaté saldría también a una temprana edad, diecisiete, del Sochaux francés rumbo al Leipzig. Además de estos, tenemos otros jugadores repartidos por diversos clubes de la liga Alemana: N’Dicka, de tan solo veintiún años, salió a los dieciocho años del AJ Auxerre rumbo al Eintracht. A estos se le suman Lacroix, del Wolfsburgo, Zagadou, del Dortmund, Niakhaté, este ya algo más mayor con veinticinco, del Mainz 05 o Nianzou, dieciocho, y Doucouré, veintidos, del Bayern de Múnich y del Mönchengladbach respectivamente. Algo bastante pronunciado en estas operaciones es que los equipos alemanes contratan a los jugadores a muy temprana edad, multiplicando enormemente su valor y generando un gran activo para el club.

Lejos de la Bundesliga, tenemos casos como el de Kounde, Varane, Umtiti o incluso Le Normand,entre otros, en la Liga Española. En la Serie A tenemos el caso de Kalulu, joven lateral. Y en la Premier League, por cerrar las grandes ligas, tenemos el caso de Zouma, Digne o, más recientemente, Fofana o Aït Nouri, entre otros. Todos siguen destacando por la misma razón: salir muy temprano, incluso de categorías inferiores de grandes equipos franceses, rumbo a grandes equipos.

Problemas

Analizando un poco la gran mayoría de casos, el principal problema parece la poca retentiva que tienen los clubes franceses. Esto podríamos dividirlo en dos grupos: los clubes pequeños, los cuales tienen menos poder de negociación y menor proyecto para convencer a los propios jugadores. Por otra parte, tenemos a los clubes más grandes. Aquí es donde podría residir el problema mayor, esto debido a que son estos clubes los que deberían mantener en mayor medida a sus estrellas más jóvenes e intentar hacer de estos un activo tanto futbolístico como económico del club.

Los clubes más destacados en esta mala faceta son el Lyon y el PSG, clubes que han dejado marchar a muchas jóvenes promesas de sus filiales. Esto no sería un problema si las defensas de estos equipos fueran las más potentes o si, al menos, fuesen lo suficientemente competitivas en contraposición con otros equipos grandes. Si nos fijamos en las defensas de la Ligue 1, ya no solo en la de estos dos equipos, podemos apreciar la falta de defensas de calidad en todas las plantillas, siendo el punto débil de la mayoría de ellos. Esto se acrecienta más cuando lo más destacado de la mayoría de los equipos franceses es la delantera. Por ello, los errores forzados o inapropiados para la importancia de la competición, son más comunes de lo que deberían ser.

Otro problema que encontramos es la utilización o la optimización del dinero a la hora de fichar tras perder un jugador por parte de los equipos franceses. El claro ejemplo de esto es el Saint-Étienne. El ASSE vendió a Saliba y Fofana por sesenta y cinco millones de euros. Pese a ingresar esta gran cantidad, el equipo galo no ha reinvertido este dinero ni en la propia defensa ni en el equipo en general. Por casos así, los equipos franceses van perdiendo efectivos y calidad año tras año.

Posibles soluciones

Las posibles soluciones pasan por los equipos más grandes. La idea pasaría por copiar los actos de los grandes de otras ligas, fichando estos a las promesas de equipos más pequeños de forma más prematura. Además, deberían tener más en cuenta a sus promesas e intentar potenciarlas para luego, crecer como equipo o venderlas a un precio más alto.

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