Opinión: El VAR no se inventó para esto

Lo ocurrido ayer en el Almería – Leganés es solo la punta del iceberg.

Parecía que la llegada del videoarbitraje al fútbol iba a ser un alivio para los colegiados. Un resquicio sobre el que apoyarse cuando habían cometido un error grave. Un ángel de la guarda ante sus propios errores humanos. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, esta temporada el VAR no soluciona fallos. Más bien, los provoca.

La escandalosa situación ocurrida en el partido de Segunda División entre el Almería y el Leganés fue la gota que colmó el vaso. Pero no fue solo el “penalti”, que dio la vuelta al mundo anoche, sino también la expulsión totalmente inexistente hacia Rubén Pérez. El colegiado pita falta y señala amarilla. Decisión acertada. Luego le llaman del VAR y, prácticamente, parece que le obligan a mostrar tarjeta roja. Tras más de 1 minuto observando la jugada, da la razón a Sagués Oscoz (mismo árbitro VAR que se inventó una mano de Sadiq para anular un gol a favor a los indálicos en el partido de Butarque).

Y luego llegamos al penalti, cuando había añadido 3 minutos y deja seguir hasta el 90+5. El colegiado principal pita una falta a favor del Almería. Lo llaman del VAR y, después de revisar la acción pormenorizadamente, pita penalti. Lo más escandaloso de todo es que, cuando va a hacer pública su decisión, pronuncia “para mí no es penalti”. Entonces, ¿por qué se pita? Todo ello, ya en el minuto 90+8.

Esta ha sido una muestra de las innumerables ocasiones en las que el videoarbitraje ha sido mal ejecutado durante esta campaña. Será un instrumento espectacular pero, si lo van a usar de esta forma, mejor que no lo usen.

Según el protocolo VAR, solo se podrá avisar al colegiado principal si existe un “error claro y manifiesto”. Si el árbitro va al monitor y tarda 3 minutos en dictar sentencia, quizás es que el error no era tan claro.

Además, el principio número cinco del protocolo lo deja bien claro: “El árbitro siempre toma la decisión definitiva, ya sea a partir de la información del VAR o después de haber realizado una revisión en el terreno de juego”. Si López Toca dice justo antes de pitar la pena máxima que “para mí no es penalti”, pues no se pita penalti. Tampoco es tan difícil…

Quizás la solución esté en la propuesta que indicó el dueño del Almería, Turki Al-Sheikh, sobre poder escuchar las conversaciones entre el colegiado y el árbitro VAR. Lo que está claro es que en esta dinámica no se puede continuar viendo fútbol. Se lo están cargando, tal y como expresó airadamente ayer José Gomes.

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