Los tres pecados capitales del Barça ante el PSG

El Fútbol Club Barcelona volvió a protagonizar una debacle en la UEFA Champions League. En esta oportunidad, el conjunto dirigido por Ronald Koeman fue golpeado en el Camp Nou por un Paris Saint Germain que, por momentos, le hizo sufrir el mayor estado de inferioridad en el juego. ¿Cuáles fueron los tres errores del conjunto blaugrana para irse del partido con un 1-4 en contra y con pocas esperanzas para la vuelta que se celebrará en Francia?

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Parado inicial

En primer lugar, es necesario recordar las formaciones de ambos conjuntos. El equipo local salió al terreno de juego con su ya asentado 4-3-3 y una recuperación importante: la de Gerard Piqué. El Barça formó con Ter Stegen en la portería; defensa de cuatro para Dest, Piqué, Lenglet y Alba; mediocampo con Busquets como pivote y De Jong y Pedri interiores; y delantera con Dembélé como extremo derecho, Griezmann como extremo izquierdo y Messi como falso nueve.

Mauricio Pochettino dispuso un sistema 4-3-3 con Navas entre los tres palos; defensa de cuatro para Florenzi, Marquinhos, Kimpembe y Kurzawa; mediocampo con Paredes como pivote y Gueye y Verrati más adelantados (este último con mayor libertad); y un frente de ataque compuesto por Kean por derecha, Mbappé por izquierda e Icardi como referencia de área.

1) Los desajustes en fase defensiva del Barcelona

El primer error, curiosamente, es un apartado que engloba otros fallos importantes. ¿Qué propuso el Barça en fase defensiva? Apostó por su habitual 4-5-1 colocando a Sergio Busquets un poco más hundido, situando a Pedri y De Jong bien cerca suya, retrasando a Dembélé y Griezmann por las bandas y aislando a Messi arriba. Así se paró el equipo a lo largo de todo el partido cuando le tocó prescindir de la posesión de la pelota.

La pasividad con la que se manejó el bloque es uno de los errores dentro del apartado de la fase defensiva. Los futbolistas del Barça no saltaban a presionar con agresividad al poseedor de la pelota contrario, sino que priorizaban cerrar los espacios y promover el juego exterior del rival. Y esta, en gran medida, fue una de las causas por las cuales el Paris Saint Germain fue capaz de superar en determinados tramos del encuentro.

Como se observa en la imagen del empate del equipo de Mauricio Pochettino, el defensor central Marquinhos conduce y se encuentra completamente libre de marca. Detecta a Kurzawa en el sector opuesto, este ataca el espacio (el retroceso de Dembélé es nulo y Dest está ocupándose de Marco Verrati, mientras Mbappé cede la banda y se mete por el carril central), centra y se desarrolla el gol.

Este tipo de acción, en la que Mbappé cede el carril izquierdo a Kurzawa y se mete por dentro mientras el lateral rompe al espacio aprovechando la inexistente ayuda de Dembélé a Dest, fue una de las debilidades del Barcelona que el conjunto de Mauricio Pochettino supo explotar a lo largo de todo el encuentro. El tándem de los franceses fue una pesadilla para la débil defensa catalana, que se vio claramente superada cuando el PSG juntaba por derecha y finalizaba por el lado opuesto.

Otro de los disparates del Barcelona sin balón fue la distancia entre líneas. Y es que está claro que el compilado de Ronald Koeman no se siente cómodo prescindiendo de la posesión y defendiendo los espacios. Sus mediocampistas, De Jong, Busquets y Pedri, son definitivamente futbolistas diseñados para defender mediante la tenencia de la pelota, y los errores y desconciertos cuando les toca correr detrás de ella son evidentes.

El PSG aprovechó, por medio de los descensos de Mbappé a zona de interior, esta falta de comodidad de los interiores y el recurrente descuido de Busquets para poner a Kean a espaldas de la línea de cinco mediocampistas y de frente a los defensores, como en el siguiente ejemplo:

2) El exceso de libertad a Leandro Paredes

Uno de los hombres del partido fue el argentino Leandro Paredes. Jugando como pivote en soledad, fue el encargado de la salida junto a los centrales y de llevar los hilos del mediocampo parisino. A pesar de que no es ninguna novedad su habilidad para gestionar los primeros pases, lo llamativo fue que el Barcelona le dejase tanta libertad de acción a lo largo de todo el encuentro.

Quizá el plan del PSG podría haberse visto mermado si el conjunto blaugrana presionaba con mayor agresividad al número ocho adversario, dado a que es sabido que uno de sus aspectos a mejorar es jugar bajo acoso rival. Sin embargo, así, como director de orquesta, fue capaz de mostrar todo su repertorio de pases: en corto, en largo, entre líneas, verticales y laterales. Para darse una idea de su estelar actuación, apenas falló cinco pases y tocó noventa y cuatro veces la pelota, dio una asistencia y se impuso en seis duelos individuales, además de no cometer ninguna falta. El Barça permitió que su actuación fuese sobresaliente.

3) El desaprovechamiento de las oportunidades

Aunque dio la sensación (y con razón) a lo largo del encuentro de que si el PSG aceleraba la máquina era capaz de avasallar al Barcelona, también fue cierto que el conjunto parisino ofreció una gran cantidad de ventajas a la hora de defender. Sobre todo a partir de las desatenciones de Kean por su banda: el extremo no tenía claro si tomar a Pedri o Alba y generaba huecos que el equipo de Koeman pudo aprovechar, pero no consiguió hacerlo.

Una de las acciones repetitivas del Barça en posesión, al encontrarse con un Paris Saint Germain tan bien replegado y que ofrecía nulas opciones de pase entre líneas con Messi, Pedri, Griezmann o De Jong, fue apostar por los clásicos descensos del argentino. Con su figura cayendo a zona de interior, se convertía en lanzador y era capaz de detectar con su visión periférica los desmarques de sus compañeros o sus posicionamientos en ventaja, como en las siguientes jugadas:

Conclusión

El Barcelona volvió a verse dominado en un duelo importante en la UEFA Champions League. No se trata de la derrota, que es muy dura teniendo en cuenta la condición de local y la diferencia en el resultado, sino la manera en la que esta se desarrolló. El equipo de Ronald Koeman no pudo gestionar la ventaja en el marcador, entró en su típico bucle psicológico al momento del empate y, a partir de allí, no compitió al nivel del torneo.

A falta de la vuelta el mes que viene, en la que el Paris Saint Germain podrá contar con Ángel Di María y se permitirá soñar con el regreso de Neymar, el conjunto culé solo deberá pensar en mejorar. Tendrá cuatro partidos exigentes por liga y la vuelta de la Copa del Rey que debe remontar al Sevilla, por lo que dispone de tiempo para replantearse el partido de ida y pensar en soluciones. Sin embargo, el entrenador blaugrana fue claro en rueda de prensa y reconoció la dificultad que supone imaginar una remontada: “Un 1-4 normalmente es muy complicado. Te puedo mentir, pero perdiendo en casa 1-4 hay muy pocas opciones. El partido nos ha demostrado que nos faltan cosas para estar al mejor nivel, especialmente en nivel de Champions League“.

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