Análisis: Más luces que sombras en una primera vuelta con final agridulce

El tiempo pasa casi sin darnos cuenta y para la Liga SmartBank no es una excepción. Una vez llegados al ecuador de esta igualadísima categoría, toca hacer balance de la primera vuelta de un CD Mirandés al que le gustaría haber finalizado de otra forma más agradable una notable primera vuelta.

Tras el pitido concluyente de su vigesimoprimera jornada, donde sufrió una derrota frente al Rayo Vallecano por 0-2 en el partido que se aplazó debido a la borrasca Filomena, los rojillos concluyeron su particular odisea en decimotercera posición con 27 puntos. Algo insuficiente y amargo, quizás, el botín final visto lo visto durante la primera parte de la gira; pero no por ello menos meritorio.

Iván Martín y Daniel Vivian, los buques insignia

El bloque de Miranda de Ebro se renovaba completamente este último verano; únicamente quedaban en la plantilla cuatro jugadores: Limones, Lizoaín, Carlos Julio y Mario Barco. Es entonces cuando, entre tanto y tanto fichaje, llegaban las dos estrellas de este equipo: Iván Martín y Dani Vivian. Ambos futbolistas venían con la garantía de dar un enorme salto de calidad al club burgalés, y no han decepcionado en lo absoluto.

El central vitoriano ha demostrado ser un seguro de vida en la línea defensiva de José Alberto López. Con su presencia sobre el verde, la zaga mirandesista se convirtió en el sexto equipo menos goleado, con 10 goles encajados en 13 partidos. Si bien es cierto que Trigueros fue un digno sustituto tras la lesión del joven defensor, también es cierto que la defensa quedó algo desdibujada sin el número cinco liderando.

Daniel Vivian, con el número 5 a la espalda, liderando la defensa.

Al igual que también queda desdibujado el equipo al completo cuando no está Iván Martín sobre el terreno de juego. Si buscamos un ejemplo del impacto de un jugador en un grupo, el del jugador bilbaíno se postula como el mejor. El futbolista cedido por el Villarreal hace que sus compañeros brillen; cuando él no está, el Mirandés se apaga, no es el mismo. Por algo está situado como el mejor regateador y el máximo asistente del vestuario.

Para nada desmerecedora es la labor que realizan jabatos como Meseguer, Javi Muñoz, Javi Jiménez, Lizoaín… Lo que está claro es que todos ellos juntos han formado un bloque muy sólido que ha sido una de las sensaciones durante buena parte de la temporada hasta ahora. El joven plantel del Mirandés quiere más, mucho más.

Alarmante falta de gol

Es una de las causas por las que el Mirandés ha acabado con menos puntos de los merecidos. La pólvora mojada. Los jabatos han arrastrado una gravísima falta de puntería de cara a puerta que les ha lastrado en cierto grado en la tabla. Muchos puntos se han perdido por el camino: Girona, Almería, Málaga, Leganés.. todos ellos por fallar incontables ocasiones.

Los datos ofrecen un fiel reflejo de la situación: los puntas no han estado a la altura. Ni Schutte, que fue de más a menos, ni Sergio Moreno, que nunca estuvo, han sido los delanteros que se esperaban. Mario Barco queda, evidentemente, fuera de toda ecuación; su larga lesión sólo le ha permitido participar en apenas tres partidos.

Sergio Moreno celebra un gol ante el FC Cartagena.

En el mercado de invierno ha llegado una posible solución a todos sus problemas de cara a gol. Cristo González. El reciente fichaje, que llevará el nueve a la espalda, llega con todas las papeletas para ocupar esa posición de referencia principal en ataque. ¿Cumplirá el canario con las expectativas esperadas? Sólo el tiempo lo dirá. De momento, un único partido donde el equipo no estuvo nada acertado pero que le sirvió para dejar algunos destellos de calidad.

Una muralla… ¿hecha pedazos?

Una de las principales virtudes de este Mirandés era su contundencia defensiva. Comandados por Vivian y Berrocal en el centro y Víctor Gómez y Javi Jiménez por las bandas, los jabatos eran tremendamente fiables en defensa. La muralla mirandesista tenía un defecto, sí, como todas: el balón parado. Era su único punto débil, donde más fallos se cometían y donde más penalizaban.

Sin embargo, en algún momento eso cambió. Y cambió a peor; a ser una sombra de lo que fue. Las jugadas a balón parado ofrecían más peligro que antes, los centros rasos laterales que antes no daban demasiados problemas ahora sí lo hacían, los remates frontales llegaban más fácilmente a la portería de Lizoaín… Fuera por la razón que fuera, la muralla se hizo añicos. Y, aunque realmente eso no se apreciara en el número de goles encajados, sí se notaba en cada disputa.

Erik Jirka, el máximo goleador, en el partido contra el CD Tenerife.

Cuando Anduva dejó de ser un fortín…

Pero hay algo que destaca sobre todo lo demás. Un detalle que es impropio de un club como el Mirandés en los últimos tiempos. El factor Anduva. El conjunto de la ciudad ferroviaria siempre se ha caracterizado por hacer de su estadio una fortaleza, un campo donde se hace muy complicado puntuar. Esta temporada, no obstante, se ha visto todo lo contrario. Un equipo bastante flojo en su feudo.

Y hay un dato demoledor que refrenda esta afirmación. En las 21 jornadas de la temporada 2020/21, los jabatos han perdido ya tres encuentros en casa, uno más que en toda la anterior campaña, donde sólo fueron derrotados por el Cádiz y la Ponferradina. 14 puntos de 33 posibles en el Estadio Municipal de Anduva, un bagaje demasiado pobre.

Es cierto que se nota, y mucho, la falta de público en las gradas. Pese a ello, la zaga castellana debe hacerse más fuerte en su campo si no quiere pasarlo mal en los próximos meses. Anduva debe volver a ser un fortín.

CD Mirandés y Real Oviedo empatan sobre la lluvia de Anduva (1-1).

Decepcionante invierno

Tres derrotas seguidas en Liga, más otra derrota en Copa frente a un Segunda B. Esos han sido los últimos cuatro partidos de la primera vuelta de un Mirandés que, antes de semejante pésima racha, estaba octavo, situado a un punto del playoff y a 10 del descenso. Después de la debacle, la zona roja se ha acercado a 7 puntos y el sexto se ha alejado a otros siete.

Los pupilos de José Alberto López se han quedado en tierra de nadie, perdidos en la mitad de la tabla. Totalmente descolgados de la zona alta, el objetivo vuelve a ser el de siempre: mantener las distancias con los rivales de abajo y evitar a toda costa meterse en problemas. De momento, tienen la salvación de cara.

¿Qué esperar del CD Mirandés en la segunda vuelta?

La zaga burgalesa, hasta el momento, se ha reforzado bien. Los fichajes de Cristo González y Álex López, a priori, dan un salto de calidad significativo al equipo. Además, la vuelta de Vivian hace presagiar una buena segunda vuelta en tierras norteñas.

Sigue instaurada la tranquilidad en Miranda de Ebro. Teniendo en cuenta la situación en la clasificación, los rojillos no deberían pasar demasiados apuros de aquí al final. El técnico ovetense tiene plantilla de sobra para lograr una digna posición en mitad de tabla. Pero, como todo el mundo sabe, en el mundo del fútbol sobran las palabras; que ruede la pelota y las 21 jornadas restantes dicten sentencia. Aún hay liga para rato.

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