#FCBarcelona || Dembélé, cada vez más parecido al del Dortmund

Ousmane Dembélé viene siendo una de las claves de la sustancial mejora reciente del Barcelona. El francés, partiendo a veces por izquierda y otras por derecha, se ha convertido en una de las cartas de desequilibrio más relevantes del equipo de Ronald Koeman. Desde su vuelta de la lesión solo ha jugado tres partidos, pero las sensaciones que ha dejado en el campo son complementarias con las estadísticas: 71% de precisión en los regates (diez completados sobre catorce intentos), once remates al arco (un gol) y ocho pases clave.

Frente al Athletic Club en San Mamés quizá se vio la mejor presentación de Ousmane Dembélé. No solo por su aporte en materia ofensiva, que fue altísimo en setenta y cinco minutos (dos remates, cuatro regates, tres pases clave y siete duelos ganados) sino también por la actitud. Se lo nota muy comprometido con el equipo y con su propia evolución como futbolista, colaborando y mejorando sus propias debilidades, como las ayudas defensivas y la presión alta continua.

Otra de sus fragilidades, en su llegada a Barcelona, fue la cantidad de pérdidas de pelota que llevaban su nombre. Sin embargo, en este ciclo se le está viendo progresar considerablemente en la toma de decisiones. Se anticipa, muchas veces, al defensor que lo marca, y así consigue superar fácilmente en el desborde.

La alegría de Dembélé y la tristeza de Griezmann

La presencia de Dembélé en la banda, además del beneficio en el uno contra uno y la picardía para encarar al rival, significa una ventaja táctica constante para el Barcelona. El francés arrastra jugadores de la defensa contraria hacia su zona, liberando espacios que constantemente, como fue visible en San Mamés, Leo Messi puede aprovechar. Para el argentino, jugar por el carril central con dos futbolistas que mantengan la amplitud por las bandas y den profundidad es fundamental para desplegar su juego con mayor libertad.

Para el Barça como equipo, contar con un jugador como Ousmane Dembélé en este nivel es fundamental. Lo está siendo a nivel táctico e individual. Con la todavía persistente ausencia de Ansu Fati, el equipo culé necesita esa chispa arriba que activa a Leo Messi y mejora sustancialmente la creación y finalización de las jugadas ofensivas. Quizá lo único que se le podría pedir al francés, para que acabe asentándose en el club, es que mantenga este nivel con regularidad. Lo que está claro es que, si lo logra, los goles y las asistencias no tardarán en llegar… para que veamos por fin al Dembélé del Borussia Dortmund.

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