#FCBarcelona || Messi y Pedri, más fuertes que el Olimpo

Gracias, fútbol. Seguramente esta frase habrá vociferado más de un hincha del Fútbol Club Barcelona anoche, luego de ser testigo de lo que dos personas, a quienes dieciséis años de edad separan, construyeron con una pelota en los pies. Quizá la frase venga acompañada de un sentimiento de alivio. Un desahogo, una descarga. Porque sí: el partido de Messi y Pedri reflejó una especie de sensación de convalecencia. De recuperación de lo perdido, de restablecimiento conjunto, de auténtico flashback.

Tal vez es una verdad general que Leo Messi entiende a todos en la cancha, que parte unos segundos por delante de los demás, que se anticipa a los acontecimientos. Lo que es difícil, como indicó una vez Filipe Luis, es entenderlo a él. Ayer en San Mamés, Pedri González evidenció que él es uno de los pocos capaces de hacerlo. Y se suma a la corta lista que algún día integraron Xavi Hernández, Andrés Iniesta y Dani Alves. Y por esto mismo es tan sorprendente: el futbolista canario tiene dieciocho años recién cumplidos, pero patentiza que la edad sigue siendo un número.

El Barcelona venció por 2-3 en la siempre dura casa del Athletic Club. ¿Los goles? Obra de Messi y Pedri. ¿El rumbo del partido? Obra de Messi y Pedri. ¿La mezcla de sentimientos de esperanza, ilusión, gozo y nostalgia? Obra, por supuesto, de Messi y Pedri. No es exageración. La dupla realmente se adueñó del partido. De hecho, lo hizo sentir tan plenamente suyo ante los ojos del mundo, que la sonrisa no solo volvió a la cara del capitán argentino mientras señalaba, risueño, la figura del juvenil; también regresó al rostro de muchos culés que la habían perdido.

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Dieciséis años existen entre medio de Leo Messi y Pedri González. «He venido a aprender de Messi, espero que no se vaya», habían sido los dichos del canario en su presentación como futbolista del Barcelona. Y es que, al margen del futuro presidente del club o de los gigantes europeos que pudiesen presentar ofertas al oriundo de Rosario, existe la posibilidad de que este chico, esta nueva cara del Fútbol Club Barcelona, esta nueva representación del ADN que tantas conquistas le otorgó a la entidad catalana, se convierta en uno de los motivos por los cuales el argentino opte por la permanencia en el club de su vida.

Más allá de la notoria afinidad —que venía forjándose de a poco, pero que en San Mamés finalmente ha explotado— vista en el terreno de juego, menciono nuevamente la expresión en el rostro de Messi. Porque muchos podrán verlo como el ordinario gesto de un hombre feliz por haber anotado dos goles, pero yo lo he interpretado como una expresión de resurrección y de descubrimiento, pero sobre todo de una placentera coincidencia. La cara del argentino —de acuerdo a mi análisis plenamente subjetivo— transmitía la sensación que siente un ser humano al encontrarse con lo que tanto ha estado buscando. Y ese hallazgo tiene que ver con un chico de dieciocho años que logra hacerlo disfrutar en el campo, luego de haber estado meses sin dar con la felicidad dentro del mismo.

«Miren todos, ellos solos pueden más que el amor y son más fuertes que el Olimpo» dice la letra de una canción del reconocido cantautor argentino, Fito Páez. Creo que refleja a la perfección lo que Messi y Pedri, pasándose un balón en una cancha de fútbol, enseñaron anoche. Y, aunque para los hinchas del Barça la esperanza en la obtención del título de La Liga quizá esté perdida por una cuestión meramente matemática, crece en ellos la llama de la doble ilusión: que Leo Messi permanezca en el club, y que Pedri González desarrolle su evolución futbolística a su lado. La mejor noticia para Ronald Koeman es, a día de hoy, que cuenta con la dupla enchufada: la conectó Pedri cuando descubrió a Messi, y viceversa.

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