#FCBarcelona || El 2020 del Barça, en profundidad

El año 2020 ha sido trágico para todo el mundo. Pero si adentramos en el fútbol, quizá el Fútbol Club Barcelona haya sido el equipo de la élite más golpeado; no solo por la pandemia, sino también por sus propios dramas internos que nada tuvieron que ver con el coronavirus. Desde el primer día de enero hasta el último de diciembre, ¿Cómo se ha desarrollado el 2020 para el Barça?

Fue en enero cuando apareció el primer gran desorden. Arrancó el año viajando a Arabia Saudí y se midió al Atlético de Madrid por la Supercopa de España. El resultado no solo fue una derrota en primera ronda por un marcador de 2-3; marcó el inicio de un caos deportivo e institucional que todavía no ha culminado.

Todo comenzó con un insólito viaje protagonizado por Éric Abidal y Óscar Grau a Doha con el objetivo de negociar una posible llegada de Xavi Hernández al club como entrenador. El legendario centrocampista azulgrana no aceptó la propuesta y unos días después, puntualmente el 13 de enero, la entidad hizo oficial la destitución de Ernesto Valverde —que había sido campeón de las dos últimas ligas y se posicionaba líder en ese momento—. Ante la consistente negativa de Xavi, la directiva continuó buscando un nuevo director técnico: luego de intentar con Ronald Koeman y pensar en Mauricio Pochettino, el elegido acabó siendo Quique Setién.

La honestidad brutal de Setién: "Jamás pensé que se decidirían por mí" |  MDZ Online

Lo cierto es que el ex entrenador del Real Betis llegó como una iniciativa prometedora debido a dos realidades: 1) Su filosofía cruyffista y 2) El buen fútbol desplegado en clubes como Las Palmas o el mismo Betis. Sin embargo, una vez que se puso al mando del conjunto blaugrana, las carencias colectivas no tardaron en hacerse evidentes. El fútbol era plano, los resultados no acompañaban y el clima en el vestuario parecía cada vez peor.

Así lo demostró febrero. El mes comenzó con otra gran decepción futbolística, la eliminación de la Copa del Rey ante el Athletic Club con un gol sobre la hora. Dos días antes del partido, estalló la polémica con una dura respuesta de Leo Messi a Éric Abidal a través de Instagram. El francés había declarado en una entrevista que algunos futbolistas del primer equipo “no estaban satisfechos (con Ernesto Valverde) ni trabajaban mucho”— a lo que el capitán argentino sugirió que diese nombres y asumiera responsabilidades:

La historia de Messi sobre las declaraciones de Abidal.

Lo cierto es que todo influyó; la penosa situación institucional desbordó a la deportiva, y en el mes de febrero el Barcelona —si bien logró ganar cuatro partidos de seis— mostró un fútbol llano, predecible y poco convincente, que sobre todo se vio reflejado en el empate 1-1 de la ida de los octavos de final de la UEFA Champions League ante el Nápoles.

El mes de marzo no pudo comenzar peor. Se avecinaba el Clásico; el Real Madrid esperaba en el Santiago Bernabéu por un Barcelona que ya venía tambaleando. Los de Quique Setién cayeron por un marcador de 2-0 aquel 1 de marzo, pero quizá lo peor no haya sido el resultado sino las consecuencias que acarreó dicha derrota.

Una de las polémicas contó con la emisión de unas imágenes de Éder Sarabia, ayudante del entrenador, criticando enérgicamente la actividad de algunos jugadores en el encuentro. Durante la semana, el colaborador fue el foco de las críticas en la prensa y Quique Setién salió a pedir disculpas públicas por la situación: “Ya hemos pedido las disculpas que tenemos que pedir. Y sobre todo yo porque, al final, es culpa mía. Yo tengo que controlar estas cosas. No es cuestión de darle explicaciones a la plantilla. No estamos a gusto con estas cosas. Es un error que hemos cometido y debemos tratar de evitarlo“, explicó.

Las reprimendas de Eder Sarabia que «molestan» al vestuario del Barça

El fútbol frenó por el decreto del estado de alarma y el club se vio obligado a implementar una reducción en los salarios de la plantilla. Se trató de una disminución del 70% del sueldo de los jugadores, además de un 2% más para no forzar una merma del salario de los empleados del club.

Llegó abril y, aunque no hubo fútbol por la pandemia, el escándalo continuó en el Fútbol Club Barcelona. Esta vez, se trató del reconocido “Barçagate“. La directiva del club, encabezada por Josep Maria Bartomeu, habría pagado a la empresa I3 Ventures alrededor de un millón de euros con el objetivo de que ésta, a través de páginas de Facebook, se encargara de desacreditar a ex futbolistas, ex directivos y jugadores actuales del primer equipo. La tormenta derivó en la dimisión de algunos miembros de la junta directiva.

En el mes de mayo la actividad continuó frenada para reanudarse en junio. El día 13 del sexto mes del año, el Barça volvió a La Liga y aunque el primer partido frente al Mallorca fue ilusionante, se encontró luego con tres pinchazos ante el Sevilla, el Celta y el Atlético de Madrid. En el vestuario la situación era insostenible; los futbolistas creían cada vez menos en el plan de Quique Setién, sobre todo luego del empate 2-2 en Vigo y Arthur Melo —que no era tenido en cuenta— estaba a punto de viajar a Italia para firmar su contrato con la Juventus de Turín. Nuevamente, la coyuntura deportiva no distaba mucho de la institucional: el Barcelona era un auténtico caos.

Julio fue el mes previo a la gran catástrofe. El Barça venció los tres primeros partidos del mes —con el mismo fútbol deprimente— pero todo estalló luego de salir derrotado ante el Osasuna y perder las opciones para luchar por La Liga. Tras el encuentro, Leo Messi se paró ante los micrófonos y declaró en tono de fastidio: “Ya dije tiempo atrás que si seguíamos de esta manera, iba a ser muy difícil que ganásemos la Champions. Queda demostrado que nos alcanzó ni para ganar la Liga. Si queremos pelear por la Champions, vamos tener que cambiar muchísimo porque si no, el partido ante el Nápoles, lo vamos a perder también”. Finalmente, el equipo de Quique Setién venció al Nápoles y clasificó a los cuartos de final de la UEFA Champions League. El partido —el primero del mes de agosto— acabó 3-1. Sin embargo, lo peor estaba todavía por llegar.

Messi explota tras perder ante Osasuna: “No nos alcanzó ni para la Liga”

Para dicho duelo a partido único en Lisboa, quien esperaba era el Bayern Múnich. Los de Hans-Dieter Flick aplastaron y humillaron de manera histórica al Barcelona con un bochornoso resultado final de 2-8. El día 14 de agosto de 2020 quedará, seguramente, en las páginas más negras de la historia del Fútbol Club Barcelona. No solo por el marcador final; fue una demostración de falta de intensidad, energía, compromiso y, sobre todo, funcionamiento colectivo, que además destapaba el pésimo trabajo ejecutado en cuestiones de confección de plantilla y organización institucional.

La temporada finalizó y el Barça no solo se quedó sin títulos, sino también sin entrenador. Quique Setién fue destituido, Eric Abidal renunció a su cargo y el presidente, Josep Maria Bartomeu, aseguró que habría un vuelco radical en el club. En lo deportivo, se anunció la marcha de Ivan Rakitic al Sevilla, Arturo Vidal al Inter de Milán y Luis Suárez al Atlético de Madrid. También se oficializó la llegada de Ronald Koeman como nuevo director técnico del primer equipo, que nada más arribar a la Ciudad Condal se encontró con otro de los infortunios del club: el burofax de Leo Messi.

El famoso burofax llegó a las oficinas del Camp Nou el día 25 de agosto, pero la novela duraría varios días hasta llegar a su desenlace. A través del documento, el capitán blaugrana informaba al club que se consideraba jugador libre y dejaba de formar parte de la institución. Pronto, la noticia recorrió el mundo entero y los principales diarios copaban sus portadas con imágenes de Leo Messi, aludiendo el final de su romance con el Barcelona. Sin embargo, ante la negativa total del club a dejarle salir gratis, el 4 de septiembre se hizo oficial la continuidad del argentino en una entrevista en la que él mismo afirmó: “Jamás iría a juicio contra el club de mi vida, por eso me voy a quedar en el Barcelona“.

En dicha conversación con el periodista Rubén Uría en Goal, el oriundo de Rosario lanzó dardos a la directiva encabezada por Josep Maria Bartomeu, explicando que “hace tiempo que no hay proyecto ni hay nada, se van haciendo malabares y van tapando agujeros”, entre otras declaraciones que dejaron a la jefatura catalana en una muy mala posición. Por otro lado, el Barcelona comenzó La Liga con el pie derecho venciendo al Villarreal por 4-0 y con una buena noticia: Ansu Fati estaba irrumpiendo.

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El mes de octubre fue el mes de la dimisión de Josep Maria Bartomeu. Con casi siete años en el cargo, su presidencia seguramente sea recordada por un mal manejo en la política de fichajes, el escándalo del Barçagate, la histórica derrota por 2-8 y el cansancio de Leo Messi. En cuanto al plano futbolístico, el décimo mes del año destacó por la derrota ante el Real Madrid en el Clásico por un marcador de 1-3, además de un rendimiento colectivo que todavía está lejos de lo esperado.

Noviembre llegó y trajo consigo el tormento de las lesiones, y como consecuencia una disminución todavía mayor del nivel de juego del equipo. Jugadores que habían despuntado como Ansu Fati y Ousmane Dembélé tuvieron que pasar por la enfermería, además de Gerard Piqué. Sin embargo, el equipo respondió en el plano resultadista venciendo cuatro de los cinco partidos jugados.

Finalmente llegó diciembre, y la mejor noticia para el Fútbol Club Barcelona es que se acaba el año. Doce meses para el olvido acabaron con unas declaraciones —para algunos esperanzadoras— de Leo Messi, que en una entrevista con Jordi Évole dijo no tener claro lo que sucederá con su futuro.

Sin embargo, el equipo de Ronald Koeman no viene mostrando un buen nivel en el terreno de juego. Le cuesta atacar con eficacia y defender con seguridad, a veces es demasiado horizontal y se expone claramente inseguro ante contextos adversos. Tal vez al conjunto dirigido por el técnico neerlandés le venga bien reponer fuerzas para este nuevo año 2021, que abrirá el próximo domingo 3 de enero visitando al Huesca. El objetivo, o única opción, será vencer para tener algún porcentaje de esperanza de cara a la pelea por el título de La Liga, en la que marcha sexto a diez puntos del líder… aunque el rendimiento indique que no le alcanza para lucharla.

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