#RealZaragoza || Juan Ignacio Martínez, el mejor regalo de Navidad para el Zaragoza

Las aguas del Ebro andaban revueltas a su paso por Zaragoza. La situación allí difícilmente podía ser peor: malos resultados, jugando con el fuego de Segunda B, posible desaparición, crisis institucional, afición enfadada y decepcionada… Allá por principios de diciembre comenzaron a cambiar las cosas en el seno del Real Zaragoza. El primer movimiento fue la destitución de Lalo Arantegui, el director deportivo, para que le sustituyera en su cargo días después Miguel Torrecilla. El salmantino dejó en medio de la temporada su equipo en Bélgica, el Waasland Beveren, y no dudó en recalar en la disciplina zaragocista para intentar revertir el panorama pésimo que existía.

Torrecilla mantuvo a Iván Martínez como entrenador hasta la derrota en Gijón ante el Sporting. Entonces, acto seguido en plena medianoche, el club anunciaba que Iván volvía al filial y que había nuevo técnico: Juan Ignacio Martínez. Se especuló con Pacheta, Paco Jémez, también el ‘Mono’ Burgos… pero finalmente fue JIM el que cogió el timón de un Zaragoza hundido. No escaso de valentía y coraje, tenía por delante una tarea dificilísima con los jugadores, principalmente en el aspecto mental.

Pero JIM, motivador nato y capaz de levantar el ánimo a cualquiera -según excompañeros suyos-, solucionó la situación. Vaya si la solucionó. En pleno frenesí de partidos, la primera cita era a los tres días de llegar en la Copa del Rey frente a la Gimnástica de Torrelavega de Tercera División. En un choque feo y sin mucha historia, la victoria pudo caer para cualquiera, pero se la llevó el Real Zaragoza en la prórroga gracias a los goles de los canteranos de oro: Iván Azón y Francho Serrano se estrenaban con la elástica del escudo del león.

Al fin y al cabo, la Copa era un trámite que había que pasar, pues lo tremendamente importante era la liga. Pero nunca viene mal una victoria para empezar, fuera como fuera. Lo gordo venía otros tres días después: la final ante el Lugo en La Romareda, último partido del 2020. Era vital para afrontar el periodo navideño con algo de ilusión. Ganar como única opción. Y así lo transmitió JIM a todo el mundo emulando al maestro Luis Aragonés: ganar, ganar y volver a ganar.

Y así fue. El Real Zaragoza venció al Lugo en el Municipal con un 1-0 que pudo ser más amplio y con el que apenas se sufrió por mantener -no como contra el Fuenlabrada, por ejemplo-. Con una operatividad ofensiva que no se había visto en toda la temporada, a los maños se les empezaron a notar cosas del nuevo entrenador: presión alta, intensidad a raudales, finalización de jugadas… Cosas que se habían llegado a ver con Iván Martínez, pero no con la rabia, la intensidad, la garra con las que se vieron con JIM. JIM lo hizo. JIM lo consiguió. Victoria y feliz Navidad.

Giorgi Papunashvili, rumbo al Apollon Limassol de Chipre

En estos días también se ha comenzado a mover el mercado de invierno que se prevé tan importante para el Real Zaragoza. El club aragonés anunció el pasado jueves que Giorgi Papunashvili se marchaba traspasado al Apollon Limassol chipriota, sin dinero de por medio pero con posibles bonus futuros. Se terminaba así la etapa del georgiano en Zaragoza desde que llegó en 2017, un Papu que no acabó de arrancar en estos últimos años y que no se logró asentar.

Miguel Majarena

Estudiante de Periodismo en la Universidad de Zaragoza y amante del deporte y, sobre todo, del fútbol.

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