#ChelseaFC || Hakim Ziyech y la buena arrogancia

Los treinta y tres millones de euros que el Chelsea depositó en los bolsillos del Ajax de Ámsterdam se han convertido en una ganga. Hakim Ziyech no ha tardado más de dos partidos como titular en demostrar que es capaz de hechizar, más allá de rivales, a una ciudad entera al rozar una pelota con su pie zurdo. Se trata del acontecimiento más esperado en Stamford Bridge desde la partida de Eden Hazard: el equipo por fin dispone de un futbolista capaz de romper bloques defensivos gracias a su vasto repertorio de recursos técnico-tácticos.

Se podría decir que estamos ante uno de los jugadores que mejor lee el juego en la élite mundial. Si bien en aquella goleada ante el Burnley a domicilio el marroquí asistió y anotó, dejando al espectador una gran cantidad de destellos para analizar e ilusionarse con su figura, frente al Sheffield United el sábado pasado fuimos testigos de una de las mayores exhibiciones futbolísticas en lo que va de temporada: un recital de pases al espacio, oportunidades generadas, balones largos y envíos a balón parado. Lo particular es que ejecutó todas estas acciones con una elegancia tan absurda como inusual en el fútbol moderno, donde la imagen del jugador pasador, mágico y talentoso naturalmente parece haberse esfumado. Ziyech la rememora. Y la dignifica. Y la ennoblece. Frank Lampard puede definirlo mejor con estas palabras y un adjetivo clave: “Probablemente estuvo en su mejor momento hoy. Tiene una buena confianza y arrogancia, una buena arrogancia. Seguirá intentando esos pases y seguirá intentando conseguir esas asistencias”. Arrogancia. Buena arrogancia. Con este término, el entrenador ha definido la carrera completa del jugador. Ziyech es arrogante, pero no peca de serlo. Es un buen arrogante. Precisamente, el que necesita este Chelsea, que ha pasado de pretender ejecutar su idea de vértigo ofensivo a combinarla con el control del juego. Ese dominio de los partidos es el que le puede brindar el marroquí si sus capacidades son interpretadas de manera óptima. Para los blues, compaginar ambos conceptos (vértigo ofensivo y control del juego) será el máximo objetivo a cumplir en la presente campaña: la mejor receta para alcanzar el éxito.

La influencia de Ziyech en los partidos se refleja de igual modo en las estadísticas. Los datos son herramientas que nos permiten contrastar, en paralelo, lo que percibimos al ver un duelo entre dos equipos. El Chelsea atacó un 42% por la banda derecha, un 20% por el centro y un 38% por el carril izquierdo de la cancha en el enfrentamiento ante el Sheffield United. Por aquella zona de predominio ofensivo actuó el hombre en cuestión, con clara tendencia a caer al medio. Y fue impresionante su aporte en materia ofensiva. Aquí también nos respalda la estadística: entregó dos asistencias, brindó seis pases clave, generó tres oportunidades de gol, completó seis envíos largos, tres cambios de frente y tocó el balón ochenta y dos veces. Cuánto ansiaba el Chelsea disponer de un futbolista capaz de quebrar bloques defensivos con tanta eficacia y cuánto deseaban los hinchas contar con un hombre tan elegante y decisivo en ese sector de la cancha. También se encarga Frank Lampard de explicar la relevancia del asunto: “Nos da un estilo diferente en cuanto al pie izquierdo del lado derecho. Es algo de lo que no hemos tenido mucho en los últimos años. La capacidad de encontrar el último pase o el último cruce o ayudar a derribar equipos que tienen un bloque bajo, lo vimos hoy”. Tampoco es coincidencia que habiendo jugado apenas ciento noventa minutos en la Premier League, el marroquí haya creado más ‘big chances’ y brindado más asistencias en la competición que cualquier otro jugador blue en lo que va de temporada.

Chelsea creator Hakim Ziyech doesn't need to look twice to pick out killer  pass | Chester and District Standard

Werner, Abraham, Pulisic y Havertz son cuatro delanteros muy diferentes. Se podría definir, en pocas palabras, al primero como un auténtico atacante de espacios, al segundo como un inteligente definidor muy dinámico, al tercero como un desequilibrante jugador de banda y al último como un todoterreno excepcional. Estos cuatro perfiles de delanteros resultan inmejorables para el Chelsea, tanto por variedad de alternativas como por calidad técnica individual. Todos deberán aprovechar el excelso momento de forma de Ziyech. Un futbolista de este calibre es el sueño de cualquier atacante. Werner adorará sus pases con ventaja, Abraham su abastecimiento e inteligencia colectiva, Pulisic sus habilitaciones al espacio y Havertz todo lo anterior. Se trata de una situación de la que todos los jugadores involucrados en tareas ofensivas podrán beneficiarse, también aquellos que deban subir a posiciones de gol en acciones a balón parado. De hecho, Thiago Silva fue el primero en capitalizar un tiro libre que Ziyech le colocó como con la mano en la cabeza. Pero el brasileño no es el único: Zouma podrá intentarlo también por medio de su gran salto y Chilwell mediante sus llegadas a última línea. En definitiva, un equipo completo será enriquecido por el marroquí, porque mejora cada jugada en la que se involucra.

Con veintisiete años, el salto de Ziyech del Ajax de Ámsterdam al Chelsea parece haber fortalecido al club y al jugador. Aquellos treinta y tres millones de euros, quizá, sean los mejor invertidos por una directiva londinense que fue protagonista en el movido mercado de fichajes de este año. Los blues tienen un proyecto y no querrán decepcionar esta temporada, aunque hayan comenzado con algunos deslices. Lo cierto es que en esta atípica Premier League, en la que el Leicester es líder y equipos como el Southampton y el Aston Villa dan la sorpresa, la quinta posición en la que hasta ahora se halla el Chelsea tiene sabor a poco. Pero desde su vuelta de la lesión, Hakim Ziyech le está dando un poco más de color a este conjunto que Frank Lampard no podía terminar de teñir. Sumado a las incorporaciones de Werner, Havertz, Chilwell y Thiago Silva, tal vez la idea de soñar con ser protagonistas en la máxima competencia del fútbol inglés no sea tan descabellada para los de uniforme azul… si aprovechan la buena arrogancia del marroquí.

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