#FCBarcelona || Cinco claves tácticas de la victoria ante el Ferencváros

El equipo de Koeman se estrenó en la UEFA Champions League 2020/21 con una goleada en condición de local ante el Ferencváros por un marcador final de 5-1. ¿Cuáles fueron las claves tácticas del encuentro?

1) La presión del Barcelona

En la primera mitad, el conjunto blaugrana presionaba la salida de los húngaros con Messi y Trincao como primera línea. Aunque este pressing no era asfixiante hacia el poseedor del balón, el posicionamiento alto de los de Koeman —la defensa en el centro del campo y los mediocampistas tomando a los dos pivotes del rival— obligaba a los defensas centrales (Miha Blažič y Adnan Kovačević) a jugar en largo y cederle la posesión al local:

2) La posición y la libertad de Leo Messi

Koeman optó por darle una función más centralizada al argentino. Es común que siempre disponga de la libertad para tirarse hacia el flanco derecho y desde allí construir. En la jugada que derivó en el penal que posteriormente ejecutó con eficacia, Messi tomó la pelota unos metros más adelante del centro del campo y realizó una extraordinaria carrera hasta el área. Acabó siendo derribado y el juez decretó la pena máxima. Anteriormente, se observa cómo Trincao ejecuta un desmarque de ruptura para arrastrar a su marca y dejarle la zona un poco más despejada al ‘10’.

¿Por qué se considera esta jugada individual como una clave táctica del partido? Primero, porque derivó en el gol que abrió el marcador. Y segundo, porque a partir de ese tanto, el juego colectivo del Barcelona fue en aumento.

También cabe destacar que la presencia de dos extremos fue clave para que Leo Messi pudiera sentirse cómodo durante el partido. El hecho de tener a dos futbolistas desplegándose por las bandas permitieron al rosarino tener muchas más opciones de juego tanto por dentro como por fuera. Este aspecto también deberá anotarlo Ronald Koeman de cara al futuro.

3) El “doble falso 9” de Coutinho y Messi

Quizá sea la clave táctica más interesante de todas. A falta de un centrodelantero puro, Koeman decidió que, cuando los centrocampistas tuvieran la posesión, el brasileño y el argentino ocuparan dichas posiciones. Así, cuando uno bajaba a tomar la pelota (como se observa en la imagen con Coutinho), quitaba referencias fijas a los centrales, y viceversa. Mientras tanto, la amplitud la brindaban Dest y S. Roberto; porque los extremos (Fati y Trincao) buscaban las diagonales a espaldas de los zagueros rivales.

Si bien es innegable que este “invento” de Koeman resulta interesante, le trajo muchos problemas a la defensa; como se detalla en la siguiente clave táctica del duelo en el Camp Nou.

4) Las deficiencias en transición defensiva

Durante todo el partido, tras una pérdida, el Barcelona intentaba la presión instantánea —mejor conocida como «presión tras pérdida»—. Sin embargo, en la jugada que deriva en el penalti y tarjeta roja para Gerard Piqué, la imprecisión de Pjanic no puede ser recompensada debido a que, a pesar de que el Barcelona tenía muchos jugadores en ataque, Dest y el propio bosnio —que eran los más cercanos a la pérdida— no pudieron recuperar el balón, quedando en el camino y permitiendo al poseedor de la pelota enviar un balón largo a Nguen, que acabó siendo derribado por el central blaugrana en el área.

Este tipo de dificultad a la hora de bajar a defender se pudo apreciar a lo largo de todo el duelo. Aunque en algunas oportunidades fueron contrarrestadas por Lenglet o hasta por el propio Piqué, es un punto que los de Koeman deberán mejorar teniendo en cuenta que los equipos de mayor envergadura no perdonan; ya lo sufrió ante el Bayern. Si bien es comprensible que el Barça defienda arriba en este tipo de encuentros, que lo haga de esa manera resulta poco razonable y hasta peligroso.

5) La función de Trincao

El portugués tuvo unos minutos en los que se mostró muy participativo por el carril derecho, a pierna cambiada. Fue clave tanto poseyendo el balón como sin él: en materia de desmarques de ruptura su importancia fue vital para la creación de espacios libres que luego ocuparían sus compañeros. Sin embargo, lo más destacado de Trincao fue su juego pegado a la raya. Es cierto que debe mejorar en el momento de llegar a línea de fondo —se lo vio, en los metros finales, muy zurdo— pero es una buena noticia que la escuadra catalana cuente con un futbolista de los de su talla; desequilibrante, ágil, hábil en el uno contra uno y veloz.

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