#RealMadrid || Opinión: A Zidane le falta un poco de Solari

Atrás queda ya la época más gloriosa del Real Madrid en los últimos años. Sí, hablamos del Madrid de las cuatro Champions League en cinco años, del Madrid cuyo mediocampo era alabado, y de qué manera, por Guardiola y del Madrid de Zidane y, sobre todo, de Cristiano Ronaldo.

Zidane llegaba al banquillo del primer equipo en un frío enero para poder descongelar a unos jugadores que vagaban por la competición doméstica sin pensar en nada más. ¿Qué pasó? Pues que revolucionó un vestuario que, en tiempo record, se convirtió en una auténtica apisonadora para los grandes de Europa y en uno de los equipos más fiables de la historia.

Al principio, y sin pasar por alto la crítica de Paco Jémez a Zidane por lo que pasó con su acreditación de entrenador, el técnico galo fue tachado de ser un alineador, o un gestor, desde la prensa rival. Sin embargo, a Zidane no le tembló el pulso para cambiar su sistema y alinear a un Isco que tiraba la puerta del Bernabéu y deslumbraba con su magia. Tampoco le tembló el pulso para sentar a Pepe y consagrar a Varane como uno de los mejores centrales del mundo. Zizou dio un paso de gigante para demostrar que era más que un simple gestor de plantilla dentro del planeta fútbol.

El tiempo le dio la razón y la colección de títulos que consiguió antes de abandonar el club le llevó a conseguir el título de mejor entrenador del mundo. Un Madrid perfecto diseñado por y para lo que pedía el míster, con un bloque A y un bloque B que se podía intercalar y crear alineaciones que querían y aseguraban lo mismo, éxitos.

Zidane se marchó. También lo hizo Cristiano Ronaldo. El Madrid contrataba a Lopetegui en unas circunstancias extremadamente excepcionales. Tras meses en los que no convenció, emergió la figura de Solari desde el Castilla al igual que lo hizo Zidane en su momento. Solari tampoco duró mucho en cargo y volvió Zidane. No obstante, Solari demostró que en un equipo como el Madrid no hay tiempo para relajarse. Sentó a Marcelo y consagró a Reguilón como un jugador a tener en cuenta, dio minutos a los Valverde, Marcos Llorente y Vinícius; y, sobre todo, le dio al Madrid una garra que se echó de menos el otro día ante el Cádiz.

Zidane estaba de vuelta y la plantilla feliz. Las llamadas vacas sagradas volvían a contar con minutos y los jóvenes empezaban a buscarse la vida lejos de Valdebebas. Zidane, con su peculiar estilo, conseguía de nuevo ganar LaLiga Santander. Pero, ¿no ha perdido Zidane ese toque que le dio Solari al club merengue?

Pues parece que sí. Con alineaciones previsibles en cada partido y unos suplentes muy fuera de forma, Zidane se encuentra en un momento complicado si de verdad quiere competir en todos los torneos y recuperar algo de lo que fue su “Armada Invencible”.

Es el momento de tomar cartas en el asunto, de no permitir ni un segundo de desconexión en los minutos que pueda jugar cada jugador y, sobre todo, de recuperar la confianza y el gol. ¡Ay, Zidane, qué bien te vendría tener a Solari esperando cuando miras al banquillo buscando soluciones!

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