#RCCelta || ¿CUÁL ES EL PROBLEMA DEL CELTA DE VIGO?

El Celta de Vigo arrancaba la temporada en Ipurúa donde tendría una prueba de fuego para dejar claras sus sensaciones de juego. Tras una campaña 2019-2020 estrepitosa, los celestes comenzaban la temporada con esperanzas y ganas de ver los primeros brotes verdes de esta etapa con Óscar García a los mandos.

Las primeras sensaciones fueron las de un Celta de Vigo espeso, sin intensidad, con poca garra y con menos acierto. Y es que el conjunto vigués tiene grandes lagunas en cuanto a juego y jugadores se refiere, a las que se le debe buscar una solución inmediata. La corta plantilla sumado a la cantidad de perfiles similares para ocupar las distintas posiciones del campo hacen que este equipo tenga muy pocas alternativas para lograr un juego a la altura de las expectativas.

En defensa, Néstor Araújo y Aidoo cumplen bien sus funciones en la zaga, pero tienen grandes carencias con el manejo del esférico, muchas veces incapaces de iniciar la jugada. Con un Hugo Mallo en horas bajas, Lucas Olaza parece el único capaz de llevar a cabo la salida de balón y aunque este goza de un trato más delicado con la pelota, no parece encabezar estas situaciones. Olaza, muy buen centrador, tampoco puede aprovechar esta habilidad ya que ningún jugador del Celta en ataque es capaz de conseguir convertir estas oportunidades.

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El problema principal lo encontramos de medio campo para arriba, y aunque se puede hablar de ciertos perfiles destacados y con nombre, ninguno responde a las necesidades del plantel. La falta de centrocampistas organizativos, sumado a un conjunto de futbolistas que actúan de una manera más dinamica con el esférico en sus pies, produce que el juego se atragante y no se llegue con claridad. Okay y Renato Tapia son buenos centrocampistas, aunque ambos parecidos y con problemas para conseguir descongestionar la salida al campo rival. Brais Méndez, Emre Mor, Denis Suárez, Nolito… son jugadores mucho más ofensivos, haciendo un contraste con los centrocampistas de corte que atasca el juego. Una opción válida puede ser la del joven Fran Beltrán, que ha podido dejar algunos destellos de calidad el año pasado, aunque su madurez aún no es suficiente para este reto tan importante.

En las zonas que ocupan los delanteros las opciones también son escasas. Iago Aspas necesita un perfil más físico y rematador a su lado, para que este pueda aprovechar mejor los espacios y distribuirse en la presión con más acierto, dosificando el esfuerzo para que pueda marcar diferencias arriba. Un perfil como el de Smolov el año pasado es el claro ejemplo de lo que necesita el Celta para la zona de ataque. Jugadores como Santi Mina o Nolito, aunque pueden acompañarlo, no son las opciones que más favorezcan al Genio de Moaña.

En conclusión, el conjunto de Óscar necesita arreglar los problemas que está generando la falta de futbolistas y en general de perfiles que se puedan complementar para que le equipo funcione como uno solo y se consiga volver a disfrutar de ese juego combinativo y rápido que alguna vez pudimos disfrutar en Balaídos.

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