Nunca es de agrado la retirada de un futbolista. Menos aún, cuando es uno de esos que se dejan todo en el campo por defender los colores que viste, siendo ejemplo de pundonor y coraje, y aún menos, cuando lo tiene que hacer a los 30 años por reiteradas lesiones. Éste es el caso de Ignacio Camacho.

En Mayo del 1990, Zaragoza, nació un chaval que desde luego no fue nunca el más rápido ni el más alto, pero sí el que más valor y garra demostraba sobre el verde. Prueba de ello, su incursión en la cantera del Real Zaragoza, en la que dislumbró a numerosos equipos españoles de renombre, siendo uno de ellos el Atlético de Madrid, que se encargó de atarlo.

Los rojiblancos permitieron que el aragonés debutara en la élite en 2009, siendo en el invierno de la siguiente temporada cuando se confirmaría su marcha al Málaga, donde logró alcanzar su máximo esplendor.

Seis temporadas y media en la Costa del Sol avalan el respeto y cariño que guarda la hinchada por el excapitán malaguista, pues conforme avanzaban las temporadas adquiría el más que merecido protagonismo del que acabo gozando, a pesar de que ya fuese imprescindible bajo las órdenes de Manuel Pellegrini.

Se marcharon jugadores emblema como lo fueron Isco, Joaquín, Los Samus o Juanmi entre otros muchos, pero el pivote permaneció vistiendo la blanquiazul.

Fue tan glorioso su paso por Martiricos que captó la atención de Vicente Del Bosque para ser convocado por la Selección absoluta, debutando en un amistoso ante Alemania, siendo éste su único partido con el combinado nacional.

Finalmente, su adiós llegó tras 199 partidos oficiales en un aciago mercado de fichajes para los malaguistas, pues su marcha al Wolfsburgo se sumó a las de Pablo Fornals al Villarreal, Sandro Ramírez al Everton, Carlos Kameni al Fenerbahçe y Charles Dias al Eibar entre otras -el trágico descenso a LaLiga Smartbank tendría lugar en la temporada entrante tras aquel mercado-.

El 6 sin embargo mantuvo el honor y amor por el club, pues no quiso marcharse y lo hizo a sabiendas de que el Málaga necesitaba ingresar dinero, yéndose a cambio de la claúsula, como exigió a los lobos alemanes.

Fue entonces cuando comenzó el calvario de Ignacio Camacho. Nada más llegar disputó diez partidos oficiales hasta el 25 de octubre. Fue entonces, en el choque ante el Hannover 96 cuando se tuvo que retirar del verde a los veintiún minutos por lesión.

Aquella temporada sí volvió a jugar, disputando los dos últimos duelos ligueros ante Hertha Berlin y Freiburg, sin tener que ser sustituido en ninguno de los dos, lo que disparaba las esperanzas de haber dejado atrás las lesiones de manera definitiva, pero nada más lejos de la realidad.

Al siguiente año, en la campaña 2018/19, tan solo disfrutó de seis partidos ligueros hasta recaer el 29 de septiembre tras el partido ante el Borussia Monchengladbach.

Lo que prácticamente nadie sabía es que aquel encuentro sería la última vez en la que se calzó las botas. Casi dos años después con numerosas operaciones en aquel dichoso tobillo izquierdo, cuelga las mismas que tantas alegrías dieron a sus aficionados.

El jugador tuvo la oportunidad de despedirse en una rueda de prensa del Wolkswagen-Arena, en la que habló sin tapujos. A continuación, su despedida:

“Buenos días a todos los que habéis venido hoy. Y perdonadme por mi pronunciación.

Mi pie ha dicho basta. Después de pensar y hablar con los doctores y el club, llegó la hora de decir adiós a la que ha sido mi profesión durante tantos años.

Escribo esta carta con mucha pena, pero con mucho orgullo. Tras mi lesión hace tres años en la Copa Pokal contra el Hannover, he pasado 5 veces por el quirófano, meses de rehabilitación, doctores, recaídas… He peleado sin parar para volver. Me voy con la conciencia tranquila por haber hecho todo lo posible. Todo para volver a hacer lo que tanto amo: El fútbol.

No ha sido nada fácil. El dolor ha estado presente cada día durante estos tres años y finalmente no me deja continuar. También estoy muy agradecido a la gente que me ha ayudado en el camino (fisioterapeutas, recuperadores, doctores, familia…), tampoco ha sido fácil para ellos.

En primer lugar me gustaría dirigirme al Vfl Wolfsburg:

Gracias por haber confiado en mí. Estaré siempre agradecido por el apoyo que me habéis dado, tanto el club como todos los aficionados. Es muy difícil estar en otro país y sentirte como en casa. Gracias Jörg y Marcel por darme la oportunidad de seguir vinculado al fútbol después de esta dura decisión. Lo que siento, de corazón, es no haber podido devolver esta confianza dentro del campo.

Gracias a mi mujer y a mis hijos por toda la paciencia que han tenido conmigo. A mi mujer por ser ese apoyo incondicional, por darle prioridad a mi recuperación antes casi que a la estabilidad familiar, por ser mi compañera de viaje estos 13 años.

Me da mucha pena que mis hijos no puedan ver a su padre jugar más al fútbol. Quiero que en un futuro sepan que lo intenté todo.

Gracias a mi familia. A mis hermanos Juanjo y Borja por estas a todas. A mis padres por hacerme ser la persona que soy hoy en día. Espero que mis hijos estén tan orgullosos de mí como lo estoy yo de ellos.

No puedo irme sin dar las gracias a todas las personas e instituciones que me han acompañado a lo largo de mi carrera: Real Zaragoza; Atlético de Madrid, donde di el salto a profesional; Málaga CF, que me ha visto crecer como persona y profesional; a la Selección Española de Fútbol, donde he disfrutado de todas las categorías inferiores hasta vestir la camiseta de la absoluta; y Vfl Wolfsburg, donde termino mi carrera.Gracias a todos los trabajadores, entrenadores y cuerpos técnicos con los que me he encontrado en el camino, que hacen que seamos mejores futbolistas y personas. Son una parte fundamental de este deporte.

– Gracias a todos los compañeros que he tenido. Estoy muy orgulloso de todos los vestuarios de los que he formado parte.

– Gracias a todos los aficionados que durante estos años me han demostrado su cariño y apoyo.

– Gracias a los periodistas por tratarme siempre con tanto respeto y cariño.

– Gracias Gustavo por estar desde los 15 años a mi lado.

El fútbol te quita algunas cosas, pero te da otras increíbles. Nunca podré dejar de agradecerle las amistades para siempre que me ha regalado y la disciplina que he seguido a lo largo de mi vida.

A pesar de tener que dejar el fútbol antes de lo que nunca hubiese imaginado, soy un privilegiado por haber podido disfrutarlo durante tantos años.

Y con esto digo adiós a mi vida como futbolista profesional, pero empieza la siguiente, y tengo más ilusión que nunca.

Gracias, fútbol.”

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