#LaLiga || MODELOS DE ÉXITO EN TIEMPOS DE PANDEMIA

El desarrollo económico y financiero del mundo del fútbol se ha estigmatizado en las últimas dos décadas con una tendencia ascendente que ha creado un climax en el sector, que como en la gran mayoría de casos en el panorama económico, a sucumbido ante la crisis provocada por la pandemia de SARS-Cov-2. Los ingresos de un amplio marco, casi unánime, de equipos europeos y extracontinentales han sufrido un claro estancamiento en diversas líneas; suspensión de competiciones, caídas bursátiles, limitación de cuotas percibibles y especialmente en todo lo relacionado con tener que acabar la temporada sin público accediendo por los vomitorios a los anfiteatros del deporte rey. En resumidas cuentas, todas las grandes ligas del viejo continente, a excepción de la bielorrusa (única liga europea que ha máximizado sus beneficios extraordinarios esta campaña), preparan entre la perplejidad y la escasez de medios y plazos habituales, una nueva temporada que en países como en Francia o Portugal ya ha arrancado.

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Sin embargo, ante esta situación, también han insurgido clubes que con una buena gestión de sus recursos existentes, más precarios de lo habitual, han propuesto proyectos deportivos e institucionales incluso más boyantes, a simple vista en algunas ocasiones, que los de la pasada campaña que dio su pistoletazo en la era prepandémica. No nos referimos a clubes oligarquicos como el Chelsea o el Inter , con las arcas llenas ininterrumpidamente , por motivos obvios relacionados con grupos inversores de alta costura que no tiemblan ante este tipo de imprevisibilidades, ni a clubes estado como el Manchester city o el PSG. Hablamos de instituciones que sí han sufrido el impacto megalítico de la crisis y han tenido que reorientar sus propuestas cara a esta campaña entrante. Analizaremos en este artículo dos ejemplos claros en nuestra liga, la Liga Santander, que enciede de nuevo la luz verde este fin de semana.

Real Madrid; Un mercado de rédito para mantener un proyecto ganador:

El caso del vigente campeón es paradigmático. Es cierto que el club que reside en el Paseo de la Castellana, no ha realizado ninguna compra este mercado estival y que solo cuenta con el alta del noruego Ødegaard a falta de dar salida a otros jugadores que retornan de cesión como Mayoral o Reguilón y de resolver la continuidad de Álvaro Odriozola. Pero también es, de todo extremo verídico, que la situación económica del club es de las más boyantes de nuestro fútbol ya que, por ejemplo, ha sido de los únicos equipos de la categoría de oro que no han tenido que recurrir a la apertura de un expediente de regulación temporal de empleo ni a realizar abultados ajustes en el remilgo de los salarios de sus jugadores. Y aunque, sin grandes incorporaciones, la foto de la estructura base del plantel es la misma que la que ganó hace a penas mes y medio el título liguero, reforzándose a coste cero en las dos únicas posiciones que posiblemente más urgiera hacerlo; el lateral derecho con un Odriozola que parece que, a falta de una buena oferta, no va a salir, y el centro del campo con la ya citada promesa noruega, que apuntalará un medio campo que la campaña pasada a penas se remitía a cinco futbolistas en sus posiciones naturales.

Además, una buena gestión en estos momentos no solo reside en el formar un equipo competitivo al coste más reducido posible, si no también en obtener redito económico y reducir la masa salarial cara a poder facilitar una salida en forma de V de esta crisis global, como llaman los entendidos a los crecimientos rápidos y sostenidos tras una depresión económica. La cifra entre traspasos y cesiones casi alcanza los 100 millones de euros en este momento, y se espera poder sobrepasar esa barrera con la venta o cesión de algún activo más de los que está en el corredor de salida. En cuanto a la reducción de la masa salarial, ya bastante equilibrada como de costumbre en la institución que preside Florentino Pérez, se ha conseguido una medalla de plata con la venta de James, cuyo salario podía exceder a sus atribuciones el pasado año. El objetivo ahora, en esta línea de trabajo, es claro; bañar de oro dicha condecoración con la salida de uno de los tres jugadores mejor pagados de la plantilla; Gareth Bale.

Villarreal; Un recolector de gangas con el dinero de los descartes:

El segundo ejemplo al que nos remitimos es el del club castellonense. Históricamente, el Villarreal siempre se ha movido cuál tiburón en las películas de Spielberg por las turbias y revueltas aguas del mercado europeo e internacional. Además, también se ha caracterizado habitualmente por ser un club que vende bien y que en ningún caso regala jugadores con una cierta cotización de mercado. Este año, el club hacia frente a dos bajas importantes; Santi Cazorla, el eterno faro de las comandancias grogetas, y Zambo Anguissa, cedido por el Fulham y que se había ganado un puesto en los onces de Javi Calleja. A priori, dos malas noticias para el club de la Plana: se marchaban dos jugadores importantes y titulares y lo hacían a coste cero. Fichar dos jugadores del calibre de los nombrados sin haber percibido transacción alguna por estos, en tiempos de crisis global, se postulaba como una ardua tarea.

Pero es en el momento en el que el extremo de la draga empieza a tocar agua cuando se requiere un golpe de timón y a menos de 75 km del Estadio de la Cerámica también estaban achicando agua. El final de esta historia de marineria, conocido por todos: Parejo y Coquelin nuevos jugadores del conjunto castellonense. El coste, casi anecdótico; 11,5 millones de euros por dos jugadores que serían titulares en ocho de cada diez equipos europeos. La faena sin embargo, aún era rematable. La temporada se predecía larga y con tres competiciones en un condensado calendario había que traer sangre jovén y talento natural para afrontar tal tsunami de partidos. El resultado, también conocido; el Villarreal consigue la cesión de Kubo por 2,5 millones de euros, y eso que al nipón lo deseaba media liga. El último fichaje, hasta el momento, el de Rulli, necesario tras la marcha de Andres Fernández hacía Huesca. El resumen, el siguiente: 20 millones por cuatro jugadores, dos presuntamente titulares, uno una de las promesas del momento y nominado al Golden boy y un arquero de garantías para requerirle en cualquiera de las tres competiciones a disputar. Y podría llegar algún jugador más…

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La hazaña, que ha sido comentada incluso fuera de nuestras fronteras, aún puede ensalzarse más si tenemos en cuenta como se ha costeado este poker de incorporaciones. Álvaro Gonzalez, ya fuera de la disciplina del submarino la temporada pasada, traspasado al Olympique de Marsella por 4 millones de euros y Enes Ünal al Getafe por 9 millones. Catorce millones, a los que si se le suman cantidades menores por cesiones efectivas y el ahorro de fichas elevadas como las de Cazorla o Bruno Soriano, cuadran casi en balance con las compras efectuadas. Un jaque mate sobre un tablero de tonos amarillentos para que Unai Emery disponga de una plantilla con todo tipo de garantías.

Dos clubes distintos, y dos maneras tan licitas como efectivas de preparar un año que siempre quedará marcado por parecerse más a una novela del buen Stephen King que a una temporada estándar del deporte rey.

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