#Málaga || SE CUMPLE UN AÑO DE AQUEL DÍA DESPUÉS DEL PLAYOFF

Minuto 82 de partido. Las opciones del Málaga de pasar a la final del playoff se reducían conforme avanzaba el cronómetro en el marcador. Todo pasaba por anotar un tanto para ir en búsqueda del segundo que certificase el pase a la final. Pero no.

El Málaga, tras un excelso final de campaña bajo las órdenes de Víctor Sánchez del Amo (nombrado dos meses atrás) encaraba un playoff en el que tanto Deportivo como Mallorca se colaron de refilón. Los costasoleños, terceros y a escasos puntos de haberle disputado la segunda plaza a sus vecinos granadinos, preparaban la eliminatoria ante el cuadro coruñés con la mayor de las ilusiones.

Tercero contra sexto, jugando la vuelta como local y en un estado de forma imparable. ¿Qué podía salir mal? A priori, el viento soplaba en favor de los andaluces -quienes ya sabían que de no lograr el ascenso en esa ocasión, se avecinarían los duros años que están teniendo y van a tener lugar en la Costa del Sol-.

El sueño en el que vivía el malaguismo perduró hasta el descanso del duelo de ida, en el que el equipo boquerón vencía por un gol (Carlos Fernández, de penalti) a dos (Luís Hernández y la enésima obra de arte de la entonces estrella, Javier Ontiveros).

Sin embargo, a la salida de vestuarios, los blanquiazules se encontraron a un Deportivo superior, pues Pedro Sánchez, Carlos Fernández y Borja Valle firmaron el 4-2 definitivo. Un duro mazazo para los pupilos de Víctor que veían como se complicó de repente la trayectoria de la temporada en su totalidad. Pero restaba la vuelta.

Para ella, la afición no falló, como es habitual en ella. El mismo día del encuentro asistieron al aeropuerto a recibir a los muchachos para hacerles ver que no había acabado nada, pues con una victoria de dos goles o más (sin recibir más de dos) estaban en la final, algo más que posible para un equipo que demostró tener capacidad para anteponerse a las dificultades.

Uno de los mayores recibimientos que se recuerdan en la Costa del Sol aupó a la plantilla al verde. Desde el comienzo, el Málaga acosó a su rival sin cuartel, pero careciendo de fortuna, pues Ontiveros se encontró hasta en dos ocasiones con el poste, lo que de haber besado la red hubiera supuesto el resultado que su equipo requería.

A pesar del asedio blanquiazul, el Dépor resistió y, tras un pase de Edu Expósito, Álex Bergantiños -en el ya mencionado minuto 82- sacó un inofensivo disparo que aparentemente no fue bien direccionado, pues de no haber contactado con nadie hubiese salido por línea de fondo.

Munir, pensando en armar un rápido contraataque, trató de atrapar el balón para sacar de inmediato. Por desgracia, el marroquí no consiguió blocar el balón y se le escurrió, desviándolo a su propia portería y haciendo el tanto decisivo para que el Deportivo llegase a la final del playoff.

Inmediatamente después, la hinchada boquerona no salió del estadio cabizbaja, sino que se quedó en las gradas de La Rosaleda -la cual había presentado un aspecto impresionante durante todo el encuentro- para animar a toda la plantilla -en especial a Munir, quien erró en la jugada del gol- y cuerpo técnico que permaneció en pie ante ellos, firmando uno de los momentos más emotivos de los últimos años en la historia del club, con los jugadores entre lágrimas siendo consolados por una afición que, también en medio del llanto, cantó y botó por ellos, mostrando la firme unión que existía -y existe- entre el malaguismo y su equipo.

Junto a ello concluyó una etapa en la cual el Málaga Club de Fútbol se ha ido autodestruyendo desde dentro debido a la inoperancia del máximo mandatario. Los aficionados dejan así de vivir un largo trayecto en el que nunca hubo que ajustarse el cinturón económico a pesar de que las cifras dijesen lo contrario.

Un año después, la entidad desfila sobre la fina cuerda que le mantiene en la segunda división (pues debió dar salida a muchos de los jugadores que casi lograron el ascenso para paliar un desfase económico que aún sigue vigente).

El recuerdo de aquella semifinal se antoja tan amargo ya que, de haber logrado el ascenso se hubiese equilibrado la balanza económica gracias a los ingresos televisivos en primera y no estaría corriendo los riesgos que supone la actual tesitura, en la que es de recordar que jugadores como Álex Mula, Iván Rodríguez, José Rodríguez y Shinji Okazaki (los dos últimos siendo firmados en verano, siendo el japonés uno de los fichajes más sonados del mercado) no pudieron ser inscritos y marcharon a distintos clubes de la categoría.

Es por ello que hoy, con personal conocedor de la situación del club tratando de mantener la viabilidad del mismo como el administrador judicial, Manolo Gaspar o Sergio Pellicer (director deportivo y entrenador), el malaguista se levanta sabiendo que, tarde o temprano, volverá a donde merece, tanto por trayectoria como por el sufrimiento padecido a raíz de los Al-Thani, cuya etapa parece estar disipándose gracias a la justicia.

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