Honor a uno de los nuestros. Andrea Pirlo fue sin duda uno de los centrocampistas con más talento y clase de su generación, transmitía buenas vibraciones tanto dentro como fuera del campo, alguien único. El dos veces campeón de la UEFA Champions League con el AC Milan, ganador del Mundial de 2006 con Italia y seis veces ganador del Scudetto, con el AC Milan dos veces y con la Juventus de Turín cuatro veces decidió colgar las botas del fútbol europeo en 2015 y del mundo en 2017. En este martes, y con motivo de su 41º cumpleaños, es de obligación hacer un repaso de una trayectoria digna de admirar.

Imagen: Pirlo en el Brescia con Baggio.

Natural de Brescia, comenzó a dar sus primeros pasos en el club de su ciudad natal con tan solo 15 años, debutando en la Serie A con 17 años y dos días. Cabe destacar que en el Brescia estaría en dos etapas distintas, la primera entre 1994 y 1997, donde acumuló 49 partidos y cinco goles, y la segunda en la temporada 2001-2002, donde tan solo acumuló diez encuentros y cero goles. Entre medias estaría en las filas del Inter de Milán en dos etapas distintas, siendo la primera en la temporada 1998-1999 donde jugaría 32 partidos y la segunda en la temporada 2000-2001, donde disfrutaría de ocho partidos. El siguiente club antes de su regreso al Brescia fue el Reggina Calcio, en la temporada 1999-2000, disputando 30 encuentros y anotando siete dianas. El gran salto vendría en la temporada 2001-2002 cuando ficharía por el AC Milan, el resto ya es historia.

Imagen: Pirlo en su etapa en el Reggina.

En el verano de 2001 todo cambiaría en la vida del Maestro. Carlo Ancelotti quiso apostar por el italiano y cambiarle de posición, de media punta a mediocentro organizador o volante de contención. Con este nuevo rol Pirlo empezaría a destacar y se convertiría en uno de los mejores de la historia en lo suyo debido a su certeza a la hora de dar pases y su puntería de francotirador para marcar goles de falta a la distancia que fuese. En el famoso “árbol de Navidad” del conjunto Rossoneri estaría por delante de la defensa protegido por dos jugador muy top como lo eran Gennaro Gattuso y Massimo Ambrosini.

Imagen: Pirlo con el AC Milan en la Champions de 2007.

Un hecho que marcaría su vida sería la épica remontada del Liverpool al Milan en la final de Estambul de 2005, donde los italianos se pusieron 3-0 en la primera parte pero en la segunda parte los ingleses conseguirían empatar en el minuto 60 y poder llevar el partido hasta la tanda de penaltis. Pirlo fallaría su oportunidad y los Reds se llevarían la orejona. Un tiempo después en su autobiografía “Pienso, luego juego” hacía una referencia sobre aquél encuentro y todo lo que supuso después: “Pensé seriamente en dejar el fútbol porque ya no le encontraba sentido. Ya no me sentía futbolista, ni siquiera me sentía hombre. No podía ni mirarme al espejo. Después de esa final creamos una enfermedad con muchos síntomas, el “síndrome de Estambul”. Sigo sin entender qué es lo que sucedió esa noche”. La suerte les sonreiría en la temporada 2007 cuando se medirían en Atenas en una nueva final de la UEFA Champions League al Liverpool, pudiendo ganar el conjunto transalpino su última Champions y vengarse así de lo pasado en Estambul dos años atrás.

Imagen: Pirlo celebrando un gol con la Juve en la Europa League.

En mayo de 2011, y tras una negativa de Massimiliano Allegri de continuar en el AC Milan, llega gratis a la Juventus de Turín para firmar por tres años. En la Vecchia Signora Antonio Conte lo ubicaría al lado de Arturo Vidal y de Claudio Marchisio, donde se sentiría muy cómodo. El 18 de marzo de 2012, y tras anotarle un gol a la Fiorentina, le dedicaría su gol a Fabrice Muamba, jugador del Bolton Wanderes que sufrió un paro cardíaco en pleno partido ante el Tottenham Hotspur. En esa temporada ganaría la Serie A. Tras algunas lesiones y varias renovaciones por en medio en 2015 diría adiós al fútbol europeo para dar sus últimos coletazos en la MLS, concretamente en el New York City con David Villa y Frank Lampard. Con la Vecchia Signora había ganado cuatro Scudettos, dos Supercopas de Italia y una Coppa Italia.

Imagen: Pirlo y Buffon con la Copa del Mundo de 2006.

Con la selección de Italia disputó la Copa del Mundo de 2006, donde sería campeón, la Copa del Mundo de 2010, donde caerían en fase de grupos con la famosa “maldición del campeón” y en la Copa del Mundo de 2014 donde también caerían en fase de grupos por méritos deportivos nefastos. Participaría en la Eurocopa de 2004, donde caerían en fase de grupos, en la Eurocopa de 2008, donde caerían en cuartos de final y en la Eurocopa de 2012, donde quedarían subcampeones. Con la Sub-21 disputaría la Eurocopa del 2000, quedando campeones, y la Eurocopa del 2002, donde caerían en semifinales.

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