Primero como futbolista y ahora como míster. Este miércoles se cumplen 20 años desde que la Lazio ganó su último Scudetto de la Serie A, 13 de mayo de 2000, contra todo pronóstico y de manera sufrida. Simo Inzaghi, actual técnico de la Lazio, conformó aquella plantilla que lograría un hito en la reciente historia de Biancocelesti. Ahora su objetivo es conseguir la misma meta pero desde los banquillos, algo que hasta el parón por el Covid-19 parecía estar más cerca que nunca.

Imagen: Inzaghi celebrando un gol con la Lazio.

El año 2000 no será un año cualquiera para la afición de la Lazio. El club de la capital lograría quedar campeón del máximo fútbol italiano una vez hicieron sus deberes y se confirmara el pinchazo de la Juventus de Turín ante el Perugia en la última jornada del campeonato. Sobre la bocina entró la pelota como si de un encuentro de la NBA se tratara. En el año 2020, 20 años después, el club ocupa la segunda posición, siguiendo muy de cerca a la Juventus, con una racha de 21 partidos consecutivos sin conocer la derrota. Parece que se repite el mismo patrón con los mismos implicados en similares situaciones.

Imagen: Jugadores de la Lazio celebrando un gol en San Siro.

Inzaghi no piensa en tirar la toalla: “Cuando se detuvo el campeonato estábamos muy bien. Cuando se vuelva a jugar, intentaremos estar preparados”. Cree que puede ser muy complicado regresar al mismo nivel: “Jugaremos una vez cada tres días. Si el campeonato no se hubiera detenido, habríamos jugado un juego a la semana”. Se avecinan cambios pero puede divisar cómo será ese nuevo escenario: “Todo va a cambiar, sabemos a qué nos enfrentaremos y trataremos de prepararnos. Ahora estamos entrenando en grupos bien definidos y distantes, estamos tratando de aumentar ligeramente las cargas de trabajo para prepararnos cuando tengamos luz verde para los entrenamientos grupales”.

Imagen: Filippo Inzaghi anotando un gol al Manchester United.

El míster se pone nostálgico cuando le piden que recuerde aquella hazaña: “Lo primero que pienso es en el momento en que terminó el partido con Reggina y comenzamos a seguir el de la Juventus. Todas las emociones pasadas me viene a la mente al esperar que la Juve termine en Perugia, donde estaba jugando mi hermano Pippo”. Explica cuando le tocó llamar su hermano una vez se terminó la celebración: “Estaba deprimido, muy decepcionado, lleno de desesperación, pero el fútbol es así. Pippo lo había ganado dos años atrás, también anotó un hat-trick en el juego de liga con Bolonia”.

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