#Celta || SE CUMPLEN 20 AÑOS DEL 4-0 A LA JUVENTUS EN BALAÍDOS

Pasan los años pero los hitos permanecen grabados en la memoria, entre buenos y malos recuerdos. Hoy, 9 de marzo del 2020, se cumplen 20 años de uno de los recuerdos más bonitos para el aficionado del Real Club Celta de Vigo, aquel 4-0 en la vuelta de los octavos de final de la Copa de la Uefa -actual Europa League- ante una todopoderosa Juventus, que llegaba de haber logrado la Copa de Europa -actual Champions League- en el 1996 ante el Ajax y en los siguientes años haber caído en la final (97 y 98) y semifinal (99).

No solo residía la dificultad en el rival, sino que en la ida, en Delle Alpi, vencieron los turineses por un gol a cero, obra de Darko Kovačević. Aquella Juve de Carletto Ancelotti apenas encajaba goles (11 tantos recibidos en 24 jornadas ligueras), pero eso fue antes de pasar por el Estadio Municipal de Balaídos. No cayeron de pie los italianos -algo que ya avisó el técnico céltico, Víctor Fernández, en la previa- en el feudo vigués, pues a los veintisiete segundos de partido, Claude Makélélé empato la eliminatoria, previa asistencia del Zar Mostovoi, tras dos recortes en el lateral del área. Veintisiete segundos desde que el colegiado señalase el principio de una de las mejores noches celestes.

Lo que los más pesimistas pudieron catalogar de gatillazo se fue convirtiendo en realidad cuando, en el 32′, Birindelli desvió un remate de Fernando Cáceres hacia su propia portería, para el desconcierto de un Van der Sar que estaba listo para atrapar el cuero. Para más éxtasis, la Vecchia Signora se quedaba con nueve jugadores -en el 27′ había sido expulsado Conte– en el 47′. Montero vio la tarjeta roja tras una clara agresión a Karpin, por lo que el 4 no rechistó y se marchó resignado a la caseta. Pero a aquel Euro Celta le quedaba cuerda para rato.

Karpin recibió en el centro del campo un balón de Mostovoi y trató de entregársela en ventaja a McCarthy. No llegó al balón, pero un desastroso intento de recoger el balón en su área sin oposición alguna del ya mencionado Van der Sar le brindó al delantero celeste un regalo en forma de gol. El tercero a una Juventus que se antojaba infranqueable. Y quedaba uno.

Corría el minuto 69′ cuando Revivo le devolvió de forma acrobática una pared a un incansable Albert Celades, quien encontró a Gustavo López sin marca entrando en segunda línea de remate. El cuervo cabeceó picado, lo que concluyó en un blando rechace de un defensor bianconero al taponar el testarazo. Y fue otra vez Benni McCarthy el encargado de aprovecharse de la situación y mandarla a la red, haciendo así el cuarto gol de una noche memorable.

Un Celta que no solo encuentra en aquella noche de marzo su única proeza, pues los vigueses habían eliminado al Aston Villa y al Liverpool en la campaña anterior y al Benfica en la presente -a los portugueses con un 7-0 en la ida-. Por desgracia, los olívicos se despertaron antes de tiempo, pues en los cuartos de final, cuando sí partían con cierto cartel, sucumbieron ante el Lens.

Ha sido larga la travesía que ha atravesado un Celta que, a día de hoy se encuentra inmerso en la pelea por no descender, pero que ya gozó de alcanzar unas semifinales europeas hace tres temporadas, ante otro gigante como el Manchester United -anduvieron cerca de anotar otra gesta en la historia gallega-.

Lo que sí es seguro para los celtistas es que aquel imborrable recuerdo permanecerá en la memoria y, quien sabe si algún día será reeditado, o incluso, mejorado.

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