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#MirandésRealSociedad || ANDUVA NO PUDO CON LAS GANAS DE LA REAL

La Real Sociedad derrota a Anduva y hace historia tras volver a una final de Copa después de 32 años.

Muchos eran los que decían que la Real iba a ser eliminada por el Mirandés, “¿Como va a salir un equipo que juega al toquecito vivo de esa caldera?”, “Se los van a comer”, “Va a ganar el Mirandés, si sólo tienen que recuperar un gol de diferencia”. Incluso una parte de la afición realista, históricamente pesimista, veía al equipo yéndose a casa tras este partido. Pues bien, Imanol Alguacil no era uno de ellos, ya que después de construir un equipo que con sus combinaciones ha enamorado a muchos futboleros, lejos de ir a Anduva sabiéndose superior y manteniendo su estilo, preparaba para esta eliminatoria un partido para anular al Mirandés. Sacar el balón desde atrás: prohibido, arriesgar lo más mínimo buscando a Merino u Odegaard: también prohibido, presión alta: durante los 90 minutos.

El Mirandés salía a su césped con la misma intensidad, buen juego y ganas que llevaba saliendo en sus últimas eliminatorias ante Sevilla o Villarreal, además respaldados por una afición volcada que sabía que a las puertas de una final no se está muchas veces. Pero la Real también sabía de la ocasión que se le presentaba, y pronto empezó a demostrar que no había ido a Anduva a provocar los “oooh”s de la afición neutral, sino que había ido a luchar, sin dejar respirar a ningún jugador de los “jabatos”, y a intentar conseguir goles que le diesen tranquilidad. El ya habitual aluvión de ocasiones de los locales en los primeros minutos no llegaba, Matheus, solo, no era capaz de generar más que algún córner suelto que era rechazado sin problemas por la zaga txuri urdin, el Mirandés estaba incómodo, muy incómodo.

En cambio la Real, aunque no producía ocasiones, se mostraba como un bloque sobre el terreno de juego, no sufría, Merino y Willian José estaban muy acertados en los balones aéreos, y las segundas jugadas iban casi todas a piernas realistas.

Así llegaron los avisos de los atacantes blanquiazules, primero Januzaj, posteriormente Willian José, que realizó un gran partido haciendo de boya, y luego otra vez Janu, asustaron a la afición del Mirandés, que no se esperaba un equipo tan “bordalasesco”. El Mirandés intentó reaccionar, sobre todo con corazón y casta, por lo menos buscando faltas para inquietar a balón parado, pero ni por esas. Sólo algún “uuuy” flojo pudo sonar en las gradas de Anduva.

El conjunto de Imanol seguía innamovible, dirigido por dos centrales, Le Normand y Aritz, a los que no les temblaba el pulso en ninguna disputa, y que probablemente ganaron todos los duelos de la noche.

Un balón llegó a los pies de el jugador que mejor está de la Real, el mago Adnan Januzaj, y tras uno de sus característicos pases filtrados encontraba a Zaldua, que centraba para topar con la mano del excepcional jugador Malsa, penalti claro. Oyarzabal, poniéndose nervioso como siempre, mandaba el balón a las mallas poniendo el 0-1 y dando aún más moral a un equipo, que ahora sí, daba sensación de estar comiéndose a su rival.

Descanso. Empezó la segunda parte, pero parecía que para la Real el partido no había parado. Seguían igual de intensos, incluso ahora más acertados en los toques de balón, lo que provocaba llegadas a las mediaciones de Limones. Especialmente una, en la que después de irse de su marcador, Januzaj otra vez, mandaba el balón al larguero desde una posición escoradísima.

El Mirandés no se rendía y lo intentaba hasta el final, pero la Real Sociedad tampoco cesaba de jugar como su técnico les había dicho, demostrando una enorme superioridad en todo momento.

Poco más pudo hacer el Mirandés, con la cabeza alta, pero estaba viendo como el partido se le iba.

Un gol anulado por fuera de juego a Isak puso el broche final al partido.La Real venció, y muy bien, demostrando que también para ella era importante conseguir una final, y que ya tenía ganas de regalar a su afición la sensación de poder ganar un título.

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