#HistoriaEurocopas || CUANDO DINAMARCA GANÓ LA EURO’92 SIN HABERSE CLASIFICADO

Hoy en El Señor del Balón recordamos una de las anécdotas más sorprendentes de la historia del fútbol europeo.

Mayo del 92. A un mes de disputarse la Eurocopa en Suecia, Dinamarca debe sustituir a Yugoslavia. Los balcánicos serían expulsados de la competición debido a la Guerra de los Balcanes, y los daneses (que habían quedado segundos en su grupo de clasificación) serían los encargados de reemplazarles.

Dinamarca no se había clasificado como una de las ocho mejores y muchos de sus jugadores estaban de vacaciones cuando se hizo eco de la noticia. Es el caso, por ejemplo, de Brian Laudrup. El centrocampista estaba disfrutando de sus vacaciones desde hacía varias semanas y tuvo que ponerles fin tras recibir una llamada. “Sonó el teléfono y mi mujer descolgó el auricular. Acto seguido apuntó un mensaje en un papel que decía que tenía que estar al día siguiente en la sede de la Federación Danesa de Fútbol. No entendíamos nada.” Peter Schmeichel, portero de aquella selección, reaccionó también con asombro a los rumores que apuntaban a que Dinamarca sería la que iba a sustituir a la expulsada Yugoslavia: “¿Estás bromeando, no? No puede ser verdad.

Otros como Jensen, tenían reservada ya su estancia en una isla de Grecia, y los que jugaban fuera de Dinamarca llevaban semanas de vacaciones. Con este panorama se encontró la Federación Danesa, que nada más conocer que serían los encargados de ocupar la plaza yugoslava se puso manos a la obra para repescar a 20 futbolistas que ya habían desconectado por completo del mundo del fútbol. “Había que romper las vacaciones, así que la sensación era de ohhh, yo no quiero ir a Suecia a jugar al fútbol. Mi cabeza está ya en la playa“, aclaró el propio Jensen.

Una vez recibieron la llamada, los jugadores no se veían preparados para disputar una Eurocopa, y ni tan si quiera habían analizado a quiénes deberían enfrentarse. Temían, como recalcó en varias ocasiones Brian Laudrup, hacer el ridículo.

Pero cuando ya estaban concentrados en los campos de la Federación Danesa a 20 kilómetros de la capital Copenhague, el seleccionador Richard Moller Nielsen sorprendió a todos con un inesperado discurso. “Nos llevó a todos al campo el primer día, nos colocó alrededor de él, y nos dijo: ok chicos, vamos a ir a la Eurocopa y vamos a ir a Suecia… para ganar“, desveló Laudrup en una entrevista. Las palabras del técnico desataron las carcajadas entre los integrantes de esta selección ya que lo consideraban algo ridículo. Richard Moller Nielsen había tenido varios problemas con el que para muchos es el mejor jugador danés de toda la historia: Michael Laudrup (hermano mayor de Brian) que fue jugador entre otros del Real Madrid y del FC Barcelona. Por ese motivo, el mayor de los Laudrup no disputó este torneo en el verano de 1992.

Con apenas tiempo para preparar la competición, Dinamarca debe enfrentarse en el grupo a las siempre temibles Francia e Inglaterra, y a una de las revelaciones: la anfitriona Suecia, que contaba con el que puede que fuese el mejor equipo de toda su historia. En el primer partido, contra los ingleses, los de Moller Nielsen temían salir goleados, pero obtuvieron un empate que les hizo conseguir un punto en la clasificación (mejores registros que en su última Eurocopa del 88 dónde acabaron con 0 puntos). Pero la posterior derrota contra Suecia desató el pesimismo. “Pensábamos que ya estábamos fuera, por fin de vacaciones, ya nos podemos relajar otra vez.” Dinamarca debía derrotar a Francia en el último partido, y tanto los franceses como los ingleses (se enfrentaban a Suecia) se veían en la próxima ronda de la Eurocopa’92. Pero saltó la sorpresa. Dinamarca se clasificaría para las semifinales gracias a un gol de Elstrup, que con 1-1 en el marcador desequilibró la balanza a favor de los suyos con un gol en el minuto 78. Lo mismo ocurriría con los suecos que vencerían a Inglaterra y se clasificarían para disputar las semifinales ante Alemania.

Imagen del encuentro Suecia vs Dinamarca.

A Dinamarca le tocó la todopoderosa Holanda de Gullit, van Basten, y Rijkaard entre otros. Los holandeses eran los vigentes campeones y llegaban a Suecia con el cartel de ser una de las favoritas. Los jugadores daneses jamás olvidarán como les miraban sus rivales. “Estábamos frente a ellos y nos miraban como pensando: pff, les vamos a ganar 2, 3, o 4 a cero”, dijo Laudrup posteriormente. Sin embargo, a cuatro minutos del final Holanda empataba un partido que tenía perdido (los daneses ganaban 2-1) y el partido se iba a la prórroga.

Todo hacía indicar que en los siguientes treinta minutos de juego los holandeses superarían finalmente a Dinamarca y pasarían a la final. Pero nada de eso ocurrió. El guardameta danés Peter Schmeichel lo paró todo en la prórroga y la semifinal se decidiría en los penaltis. Bajo palos, Schmeichel y van Breukelen. El segundo penalti de Holanda fue para van Basten. El que le había dado el triunfo a su selección en la Euro’88 ante la Unión Soviética con uno de los mejores goles de todos los tiempos se veía frente a frente con un coloso como Schmeichel. El holandés golpeó el esférico hacia el lado izquierdo del portero danés que adivinó sus intenciones y despejó el penalti. Marco van Basten, considerado por muchos el mejor delantero de la época, había pasado de ser el héroe nacional en la anterior edición a fallar el tiro que a la postre supondría la eliminación holandesa. Fue entonces cuando van Breukelen decidió que había que ganar psicológicamente a los lanzadores daneses. En los siguientes lanzamientos el portero de Holanda esperaba a los lanzadores de Dinamarca en el punto de penalti para molestarles y así distraerles. Fue algo que repitió en los dos siguientes tiros pero no tuvo efecto ya que Dinamarca anotó los dos penaltis. Por su parte, la selección holandesa tampoco falló más desde el de van Basten y anotaron los otros dos. Finalmente el partido lo decidiría en el último lanzamiento (en total son cinco por tanda) Christofte, que había sido testigo de los trucos del meta tulipán para distraer a los lanzadores y que decidió no coger carrerilla para lanzar el penalti decisivo. Si anotaba, Dinamarca estaba en la final. Sino, la tanda continuaría. Mientras caminaba hacia el balón, el guardameta le estaba esperando en el punto de penalti para incordiarle, pero el danés no levantó la cabeza. Dejó el balón en el suelo y dio solamente un paso atrás para golpear con la pierna zurda. Sus compañeros no creían lo que estaban viendo. “¡Pero qué va a hacer!”, recuerda Laudrup. Pero Christofte no falló, y Dinamarca estaba en la final. Ver para creer.

Allí les esperaban los campeones del mundo de 1990: Alemania, con Berti Vogts como seleccionador nacional. Una de las imágenes de esta final estuvo fuera del estadio. Y es que los lugares elegidos por ambas selecciones para concentrarse en los días previos al partido eran bastante diferentes. La selección danesa optó por un hotel dónde la relajación y el buen ambiente eran los ingredientes para preparar la final. Por otro lado, los alemanes se concentraron en un hotel vallado y que tenía el aspecto de un búnker. Durante el partido las ocasiones se sucedieron, pero fue Jensen el que envió un misil hacia la meta alemana que se coló por la escuadra. Inalcanzable para Illgner.

“Salí corriendo, con el dedo arriba. 6, 7 jugadores se me echaron encima. Y me dije: es real, es increíble, he marcado en una final. Es como un sueño.”

La afición danesa desplazada a Suecia no se lo creía. Su selección estaba derrotando momentáneamente a la actual campeona del mundo. Pero los daneses no se fiaban de la efectividad teutona. “En ese momento teníamos que protegernos aún más. Mirábamos el marcador y pensábamos: todavía hay que aguantar una hora”, confesó Schmeichel. Pero aún quedaba la guinda. “Christensen cabeceó, el balón vino hacia mí. Había dos jugadores alemanes cerca, entonces vi un pequeño espacio entre los dos jugadores y disparé con la pierna izquierda”. Este es el recuerdo que tiene Kim Vilfort, el autor del 2-0 definitivo a falta de 10 minutos para el final del partido y que terminaría con su selección alzando el título.

Minutos después, jugadores con las marcas del sol en las caras (debido a las vacaciones que habían tenido previas a su inesperada participación en esa Eurocopa) levantaban el título de Campeones de Europa de Selecciones, incrédulos todavía por lo que habían conseguido. 28 años después aún se sigue recordando su gesta histórica, sus lágrimas de alegría y asombro por lo que acababan de mostrar al mundo. Habían dejado atrás a la Inglaterra de Lineker, y a las dos favoritas para llevarse el título en semifinales y en la final. Sin duda nadie olvidará aquella selección danesa que pasó las mejores vacaciones de su vida en Suecia disputando (y disfrutando) la Eurocopa del 92.